Especialistas recuerdan que algunas especies presentes en la provincia pueden provocar irritaciones, dolor e incluso complicaciones graves. Ante un contacto accidental, aconsejan actuar rápidamente y consultar al médico.
Un caso de envenenamiento por contacto con una taturana atendido en el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga reavivó la preocupación sobre los riesgos que representan algunas especies de orugas urticantes presentes en Misiones y la importancia de adoptar medidas preventivas para evitar accidentes.
El episodio, registrado a fines del año pasado, involucró a una persona que entró en contacto con una taturana oblicua (Lonomia obliqua), una de las especies más peligrosas de Sudamérica. Este insecto puede generar alteraciones severas en el sistema de coagulación y provocar complicaciones potencialmente mortales. Gracias a la atención médica oportuna y a la aplicación del suero antilonómico específico, el paciente logró recuperarse favorablemente.
A partir de este antecedente, el director de Epidemiología de la Municipalidad de Posadas, Fabricio Tejerina, brindó recomendaciones para prevenir accidentes relacionados con taturanas y otras larvas urticantes que habitan en distintos sectores de la provincia.
El especialista aclaró que la taturana oblicua no suele encontrarse habitualmente en Posadas, ya que su presencia está asociada principalmente a zonas de selva y áreas cercanas al río Uruguay. Sin embargo, advirtió que existen otras especies de larvas de mariposas capaces de producir reacciones alérgicas, inflamación y molestias al entrar en contacto con la piel.
Según explicó, estos insectos cuentan con pelos o espinas que contienen sustancias irritantes utilizadas como mecanismo de defensa frente a depredadores. Por ello, recomendó evitar manipular cualquier oruga que presente espinas, pelos visibles o colores llamativos.
“Cuando vemos estos gusanos con espinas o tonalidades intensas como amarillo, rojo o colores fluorescentes, debemos evitar tocarlos”, señaló Tejerina.
Qué hacer ante un contacto accidental
En caso de tocar una oruga urticante, el especialista aconsejó lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua fría y retirar cuidadosamente los pelos adheridos utilizando cinta adhesiva. Posteriormente, recomendó acudir a un centro de salud para una evaluación médica, especialmente si aparecen síntomas como ardor, dolor, picazón intensa o cualquier reacción fuera de lo habitual.
Asimismo, recordó que durante los meses más fríos disminuye considerablemente la actividad de estos insectos debido a las bajas temperaturas. No obstante, advirtió que aún pueden encontrarse en espacios naturales, jardines o sectores con abundante vegetación.
Convivir con la biodiversidad
Tejerina también destacó la necesidad de preservar el equilibrio ambiental y evitar respuestas que puedan afectar a otras especies.
“No todo se soluciona fumigando. Muchas veces estos animales cumplen funciones importantes en el ambiente. Lo fundamental es identificarlos, evitar el contacto y consultar ante cualquier duda”, expresó.
Las autoridades sanitarias remarcan que la información y la prevención son las principales herramientas para reducir riesgos. Reconocer las especies potencialmente peligrosas, evitar manipularlas y actuar rápidamente ante un contacto accidental puede evitar complicaciones y contribuir a una convivencia segura con la biodiversidad característica de Misiones.

