El índice informado por el Indec se calculó con la metodología vigente. Consultoras privadas sostienen que, de haberse aplicado la actualización postergada por el Gobierno, la incidencia de los servicios habría elevado la medición mensual y el acumulado anual.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de mayo fue del 2,1%, una cifra que consolidó la desaceleración de los precios en los primeros meses del año. Sin embargo, distintas consultoras privadas señalaron que el resultado habría sido mayor si se hubiera aplicado la actualización metodológica del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que el Gobierno nacional decidió postergar.
Según estimaciones de Equilibra y LCG, la inflación del quinto mes de 2026 habría alcanzado el 2,3% con la nueva estructura de ponderaciones basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18. Asimismo, la variación acumulada entre enero y mayo se habría ubicado entre el 15,6% y el 16%, frente al 14,7% informado oficialmente por el organismo estadístico.
La actualización prevista contemplaba reemplazar la canasta vigente, elaborada sobre patrones de consumo relevados en 2004, por una más representativa de los hábitos actuales de los hogares argentinos. El cambio no implicaba modificar la recolección de precios, sino actualizar el peso relativo de los distintos rubros que integran el índice.
Desde Equilibra explicaron que, utilizando la nueva canasta, la inflación de mayo habría sido del 2,3% y el acumulado de los primeros cinco meses del año alcanzaría el 15,6%. Por su parte, LCG llegó a una conclusión similar y estimó que la inflación acumulada rondaría el 16%, aproximadamente un punto porcentual por encima de la medición oficial.
Más peso para los servicios
Las principales diferencias entre ambas metodologías se encuentran en la ponderación de algunos rubros. Con la actualización prevista, Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles habría pasado de representar el 9,4% al 14,5% de la canasta. Transporte habría aumentado del 11% al 14,3%, mientras que Comunicaciones habría crecido del 2,8% al 5,1%.
En contrapartida, Alimentos y Bebidas habría reducido su participación del 26,9% al 22,7%, reflejando una estructura de consumo más cercana a la realidad actual.
La modificación adquiere relevancia porque durante mayo los servicios registraron aumentos superiores al promedio. Según el Indec, los precios regulados avanzaron un 2,4%, impulsados principalmente por combustibles, electricidad y agua. Además, el rubro Comunicación encabezó las subas con un incremento mensual del 3,4%.
Por ese motivo, al otorgar una mayor participación a los servicios, la nueva metodología habría reflejado una inflación levemente superior a la registrada oficialmente.
Diferencias en el acumulado del año
Más allá del dato mensual, los especialistas destacan que el principal impacto se observa en la inflación acumulada de 2026. Mientras el Indec informó una suba del 14,7% entre enero y mayo, las estimaciones privadas elevan esa cifra a un rango de entre 15,6% y 16%.
La diferencia se explica por la mayor incidencia que habrían tenido los aumentos de tarifas y servicios públicos dentro de la nueva estructura de ponderaciones, en un contexto marcado por la continuidad del proceso de corrección de precios regulados.
Un debate con implicancias económicas
La actualización del IPC había sido anunciada por el Gobierno nacional, pero finalmente su aplicación fue suspendida en febrero, cuando debían difundirse los datos correspondientes a enero.
El debate sobre la metodología utilizada para medir la inflación no es menor. El IPC oficial constituye una referencia clave para distintos indicadores económicos y para las proyecciones que siguen tanto el mercado como los organismos públicos.
Mientras la inflación de mayo quedó oficialmente establecida en 2,1%, las estimaciones privadas reabrieron la discusión sobre el impacto que tendría una actualización de la canasta de consumo y sobre cómo cambiaría la lectura de la evolución de los precios en la Argentina.

