En una carta dirigida al superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, el Pontífice exhortó a desistir de las ordenaciones episcopales previstas para el 1 de julio en Suiza y advirtió que, de concretarse sin mandato pontificio, constituirían un acto cismático con graves consecuencias canónicas.
El papa León XIV realizó un nuevo y enérgico llamado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) para que suspenda las consagraciones episcopales programadas para el 1 de julio en Écône, Suiza, al considerar que, sin la aprobación de la Santa Sede, representarían un acto de cisma dentro de la Iglesia.
La carta, publicada este 30 de junio, fue dirigida al superior general de la FSSPX, Davide Pagliarani, en la víspera de las ceremonias previstas. En el texto, el Santo Padre formuló un último llamado para que la fraternidad revierta su decisión.
«Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, les ruego y les pido con todo el corazón: ¡Den marcha atrás!», escribió el Pontífice.
Asimismo, León XIV advirtió que la eventual realización de las consagraciones perjudicaría espiritualmente a los fieles vinculados a la fraternidad.
«Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación», expresó.
El Papa también calificó la decisión de avanzar con las consagraciones como un «pecado de extrema gravedad», al considerar que implicaría una ruptura de la comunión eclesial.
«Ruego por ustedes, porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad. El Señor ilumine sus conciencias y mueva sus corazones», afirmó.
La advertencia se suma a la posición expresada previamente por el Vaticano. El pasado 13 de mayo, la Santa Sede señaló que unas consagraciones episcopales realizadas sin mandato pontificio constituirían un acto cismático, lo que acarrearía la excomunión automática tanto de los obispos consagrantes como de quienes fueran consagrados.
Posteriormente, el 16 de junio, León XIV ya había advertido que las ordenaciones proyectadas por la FSSPX podrían desembocar en un cisma y adelantó que preparaba, junto con la Santa Sede, un último llamamiento a la fraternidad para evitar esa situación.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocida también como los lefebvristas, celebra exclusivamente la liturgia tradicional en latín y mantiene objeciones a diversas enseñanzas y reformas del Concilio Vaticano II, especialmente en materia de libertad religiosa y de las relaciones de la Iglesia con otras confesiones cristianas.
Hasta el momento de la publicación de la carta, la FSSPX no había emitido una respuesta oficial al pedido formulado por el Papa.

