León XIV llamó a compartir los bienes y advirtió que la avaricia alimenta la desigualdad


En el rezo del Ángelus de este domingo 2 de agosto, el papa León XIV retomó su actividad pública desde el Palacio Apostólico, tras el receso estival en Castel Gandolfo, y exhortó a los fieles a combatir la avaricia mediante la solidaridad y el compartir. Al reflexionar sobre el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, afirmó que «Cristo nos enseña que nada se pierde cuando se comparte».

Durante su catequesis, el Pontífice señaló que «la acumulación y el descarte son las dos caras de un mismo mal: la avaricia», a la que describió como «una enfermedad del alma» capaz de «embriagar de riquezas» hasta hacer olvidar a quienes padecen hambre y sed.

En ese sentido, invitó a contemplar la realidad de quienes sufren necesidades materiales y contrapuso la abundancia de bienes con «las manos tendidas de quienes no tienen qué comer», alentando a los cristianos a responder con compasión y generosidad.

León XIV explicó que el milagro de los panes manifiesta el modo de actuar de Jesús, quien no solo alimenta a la multitud, sino que también enseña que los bienes adquieren su verdadero sentido cuando se ponen al servicio de los demás.

Asimismo, animó a vivir una caridad concreta, especialmente durante el tiempo de descanso y vacaciones, compartiendo con quienes más lo necesitan y transformando la fe en acciones solidarias.

Al concluir el Ángelus, el Santo Padre encomendó esta intención a la Virgen María, para que ayude a todos a «crecer en la caridad» y a trabajar por un mundo en el que «a nadie le falte el pan cotidiano». También invitó a que la participación en la Eucaristía se refleje en gestos cotidianos de fraternidad y solidaridad.