El sacerdote maronita Pierre El Raii, párroco de la localidad de Qlayaa, en el sur del Líbano, murió este lunes luego de resultar gravemente herido durante un bombardeo mientras acudía a socorrer a un feligrés afectado por un ataque en su comunidad.
La información fue confirmada por el padre Toufic Bou Merhi, franciscano de la Custodia de Tierra Santa y párroco de la comunidad latina en Tiro y Deirmimas, quien relató que el hecho ocurrió alrededor de las 14 (hora de Beirut), exactamente una semana después del inicio de los bombardeos israelíes sobre territorio libanés, que afectan con especial intensidad a las regiones del sur del país.
Según explicó el religioso a medios vaticanos, un primer bombardeo impactó en una vivienda cercana a la parroquia de Qlayaa, en una zona montañosa, dejando herido a uno de los feligreses. Al conocer la situación, el padre El Raii acudió rápidamente al lugar acompañado por varios jóvenes de la comunidad para asistir al herido.
Mientras prestaban ayuda, se produjo un segundo ataque sobre la misma vivienda. El sacerdote resultó gravemente herido y fue trasladado a un hospital cercano, donde falleció poco después de ingresar. Tenía 50 años.
Un referente para la comunidad cristiana
El padre Bou Merhi describió al sacerdote fallecido como “un verdadero apoyo para los cristianos de la zona”, destacando su cercanía con la comunidad en medio de una situación marcada por reiteradas advertencias de evacuación del ejército israelí.
“La comunidad está profundamente afligida”, expresó el franciscano, al señalar que la muerte del párroco ha generado un fuerte impacto entre los cristianos del sur del país, quienes hasta ahora habían optado mayoritariamente por permanecer en sus pueblos a pesar de la escalada de violencia.
“El dolor es grande y, al mismo tiempo, hay mucho miedo”, afirmó. “Hasta ahora la gente no quería abandonar sus casas, pero esta tragedia cambia muchas cosas. Irse significa vivir en la calle o intentar alquilar otra vivienda, algo que muchos no pueden permitirse en medio de la ya grave crisis económica del país”.
El religioso recordó además que días atrás otra casa sacerdotal había sido alcanzada por ataques. “Entonces la gente resistió, pero ahora, con la muerte del padre Pierre, no sabemos cuánto tiempo podrán seguir resistiendo”, advirtió.
Crisis humanitaria y desplazamientos masivos
La situación humanitaria en el Líbano se ha deteriorado rápidamente a causa de los bombardeos y los desplazamientos de población. Según el padre Bou Merhi, en el convento franciscano de Tiro se alberga actualmente a unas 200 personas desplazadas, en su mayoría musulmanas.
“Los estamos recibiendo porque no tienen adónde ir”, explicó.
El drama de los desplazados se extiende por gran parte del país. De acuerdo con el religioso, alrededor de 500.000 personas se encuentran actualmente en Beirut tras abandonar sus hogares, mientras que cerca de 300.000 huyeron del sur del Líbano en busca de zonas consideradas más seguras, aunque la inseguridad se ha extendido a distintas regiones.
También decenas de miles de personas han dejado el valle de la Bekaa. Muchas familias permanecen en autos o duermen en la calle mientras intentan encontrar refugio.
“La gente sabe lo que deja atrás: sus casas, sus propiedades, su historia. Pero no sabe adónde ir”, lamentó el franciscano, al subrayar que el país no estaba preparado para recibir a un número tan alto de desplazados en tan poco tiempo.
Un llamado a la paz

A pesar del dolor y la incertidumbre, el sacerdote destacó que las comunidades cristianas intentan mantener la esperanza.
“Repetimos siempre que lo último que no debe morir en nosotros es la esperanza en el Señor, que nos da la fuerza para continuar”, afirmó.
Desde el Líbano, agregó, se mantiene un pedido insistente: “Basta de guerra, basta de violencia. Las armas no generan paz; generan masacres y odio. Lo único que pedimos es poder vivir con un poco de dignidad”.

