La profesora en Letras y especialista en neurolingüística fue distinguida como Personalidad Destacada de la Ciudad de Buenos Aires en el ámbito de las Ciencias Médicas. En una entrevista con Radio Tupambaé, explicó cómo afecta la afasia a quienes la padecen, advirtió sobre la falta de información y propuso impulsar espacios de acompañamiento para las personas afectadas y sus familias en Misiones.
“Hay vida después de la afasia”. Con esa convicción, Silvia Rubio Bruno resume una trayectoria de décadas dedicada a estudiar las dificultades del lenguaje provocadas por lesiones cerebrales y a buscar alternativas para que las personas afectadas puedan comunicarse y recuperar espacios de participación en su vida cotidiana.
Profesora en Letras y especialista en neurolingüística, Rubio Bruno fue declarada Personalidad Destacada de la Ciudad de Buenos Aires en el ámbito de las Ciencias Médicas, en reconocimiento a su labor en la investigación, la rehabilitación y la concientización sobre la afasia.
En diálogo con Lo que Faltaba por Radio Tupambaé, relató cómo llegó a esta especialidad, que comenzó a desarrollar en Europa cuando todavía era poco conocida, y explicó por qué resulta fundamental que la sociedad comprenda las dificultades que enfrentan quienes pierden la capacidad de expresarse o comprender el lenguaje después de una lesión cerebral.
Su formación comenzó en la lingüística, disciplina que estudió en la Universidad de la Sorbona, en Francia. Posteriormente, se especializó en neurolingüística en la Universidad de Bruselas, Bélgica, donde se formó en el estudio de las alteraciones del lenguaje vinculadas con el funcionamiento cerebral.
Al regresar a la Argentina, encontró un campo que todavía necesitaba desarrollarse. En 1973 creó en el CEMIC el primer centro de investigación y rehabilitación para personas con afasia del país. Años después, en 1989, fundó la Fundación Argentina de Afasia “Charlotte Schwarz” y, en 2019, impulsó la creación de la Liga Iberoamericana de Afasia.
Una dificultad que va más allá del habla
Durante la entrevista, Rubio Bruno explicó que la afasia es una alteración del lenguaje causada por una lesión cerebral adquirida. Puede aparecer, entre otras causas, después de un accidente cerebrovascular (ACV), un traumatismo de cráneo, un tumor o una infección.
Sus manifestaciones son diferentes en cada persona. Algunas conservan la capacidad de comprender lo que escuchan, pero tienen dificultades para hablar; otras presentan problemas para comprender el lenguaje y expresar sus ideas.
La especialista advirtió que estas limitaciones suelen generar interpretaciones equivocadas en el entorno. Una persona que no consigue expresarse puede ser considerada erróneamente como alguien que perdió su inteligencia o sus capacidades de comprensión.
Sin embargo, aclaró que la afasia afecta el lenguaje y no implica, por sí misma, una pérdida de la inteligencia. Por eso, destacó la importancia de darles tiempo a las personas para comunicarse, hablarles con mayor lentitud y buscar otras formas de expresión cuando las palabras no alcanzan.
La rehabilitación, explicó, debe contemplar las particularidades de cada caso. Aunque pueden producirse mejoras, no siempre es posible recuperar por completo las capacidades lingüísticas que la persona tenía antes de la lesión.
El arte como forma de expresión
En su trabajo con personas con afasia, Rubio Bruno también encontró en las actividades artísticas una herramienta para favorecer la expresión y el encuentro con otros.
La Fundación Argentina de Afasia “Charlotte Schwarz” desarrolla talleres de pintura, actividades vinculadas con la música y propuestas como la tangoterapia. Según relató, algunas personas que no lograron recuperar plenamente el lenguaje encontraron en esos espacios otras maneras de expresarse y participar.
Para la especialista, estas experiencias muestran que la rehabilitación no debe limitarse a las posibilidades de recuperar el habla. También es necesario generar oportunidades para que las personas puedan compartir sus intereses, construir vínculos y desarrollar actividades significativas.
En ese sentido, puso el acento en la necesidad de evitar el aislamiento y de acompañar tanto a quienes tienen afasia como a sus familiares, que también deben afrontar los cambios que produce esta situación en la vida cotidiana.
La prevención de los accidentes cerebrovasculares
Otro de los temas abordados fue la prevención de los ACV, una de las principales causas de afasia. Rubio Bruno destacó la importancia de controlar la presión arterial y realizar un seguimiento médico de otros factores de riesgo, como la diabetes, el tabaquismo, el colesterol elevado y la obesidad.
También remarcó que la información debe llegar a la población antes de que se produzca una emergencia. Conocer los factores de riesgo y mantener controles médicos periódicos son medidas importantes para reducir las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.
A su vez, cuestionó las dificultades que existen para acceder a procesos de rehabilitación adecuados y consideró necesario prestar mayor atención a la calidad de los servicios destinados a las personas con discapacidad.
Una propuesta para Misiones
Durante la conversación con Lo que Faltaba, Rubio Bruno manifestó su disposición a colaborar en la creación de organizaciones y espacios de acompañamiento para personas con afasia en Posadas y otras localidades de Misiones.
La propuesta contempla aprovechar la experiencia de la fundación para orientar iniciativas locales, acompañar a las familias y formar personas interesadas en colaborar con quienes tienen dificultades de comunicación. La especialista también planteó la posibilidad de organizar conversatorios en los que participen directamente las personas con afasia y sus familiares.
Para Rubio Bruno, sus voces deben ocupar un lugar central. Por eso, explicó que le interesa especialmente dialogar con quienes atraviesan esta situación y con sus seres queridos, escuchar sus inquietudes y conocer qué necesitan en su vida cotidiana.
La formación a distancia, agregó, puede facilitar el acceso a conocimientos y experiencias sin que sea necesario trasladarse hasta Buenos Aires.
Su trayectoria está marcada por la búsqueda de respuestas para quienes encuentran dificultades para hacerse entender. La distinción recibida en la Ciudad de Buenos Aires reconoce ese recorrido, mientras que su propuesta para Misiones abre la posibilidad de generar nuevos espacios de información, acompañamiento y participación para las personas con afasia y sus familias.

