Monseñor Juan Rubén Martínez recibió a productores, tareferos y dirigentes del sector. Respaldó el pedido de declarar la emergencia yerbatera y propuso conformar una mesa de diálogo para buscar soluciones desde la unidad y la organización.
El obispo de la diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, recibió a productores yerbateros, tareferos, dirigentes gremiales y representantes del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), quienes expusieron la delicada situación que atraviesa la actividad en Misiones, marcada por la desregulación del sector, el trabajo no registrado y los conflictos por el acceso a la tierra.
Durante el encuentro, los asistentes describieron las consecuencias económicas y sociales de la crisis sobre las familias rurales y reclamaron la declaración de la emergencia yerbatera, además de medidas que permitan atender la situación hasta que el INYM recupere su funcionamiento institucional.
Tras escuchar los planteos, el Obispo llamó a fortalecer la unidad entre los distintos sectores y consideró necesario crear un espacio de trabajo que permita coordinar acciones.
«Creo que es un momento clave para la unidad, como ha pasado en otras oportunidades; es algo que hace falta en los momentos de crisis y dificultad. Es fundamental estar juntos en estos momentos. Está muy bien pedir esto de la emergencia para visibilizar una situación que vuelve a ser muy grave y que, como ustedes decían, no es exclusiva de la yerba.»
En ese sentido, propuso conformar una mesa reducida de diálogo para abordar los principales problemas del sector y avanzar en la búsqueda de soluciones.
«Si hubiese una pequeña mesa para estudiar el tema y coordinar, sería muy interesante en este momento. Que sean cinco elegidos para poder dialogar con cierta rapidez sobre temas específicos y buscar una solución, para que ustedes estén en coordinación, en comunión y en unidad.»
Monseñor Martínez también respaldó el planteo de declarar la emergencia, aunque insistió en que ese proceso debe ir acompañado por una organización de los propios actores involucrados.
«Yo les sugeriría, en primer lugar, una mesa de emergencia. La emergencia hay que declararla, pero ustedes también tienen que organizarse: en la unidad y en la organización van a encontrar la fortaleza para ir buscando soluciones.»
Finalmente, reafirmó el compromiso de la Iglesia de acompañar a quienes atraviesan esta situación.
«Ahí es donde nosotros podemos acompañar. Obviamente no tenemos las facultades ni la potestad que tiene un Poder Ejecutivo, pero estamos acompañando, queremos acompañar, y lo hacemos con dolor.»
La reunión concluyó con el rezo del Padrenuestro y la bendición impartida por el Obispo, quien volvió a insistir en la importancia de permanecer unidos.
«Dijimos ‘juntos’, esa es la palabra clave. Como hermanos y hermanas, el Padre Nuestro nos une en una motivación aún más profunda.»

