Tareferos y productores se reunieron con el Obispo para plantear la crisis del sector


Productores, tareferos, dirigentes gremiales y representantes del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) se reunieron con el Obispo de Posadas Juan Rubén Martínez para exponer la situación de crisis que atraviesa la actividad yerbatera en Misiones, marcada por la desregulación del sector, el trabajo no registrado y los conflictos por la tierra.

Del encuentro participaron Luis Andrusyszyn, Hugo Sand, Roberto Ferreyra, Antonio Franza, Jorge Skripczuk, el abogado Federico Padolsky, Ana Cubilla, Antenor Alvez, Jorge Lizznienz, Susana Cuadra, Salvador Torres y Mabel Acosta , Roque Pereyra, el abogado Alpizar Rojas, Sergio Ortiz, Carmelo Rojas, Luisa Fleitas y Juan Carlos Dmitrowicz, entre otros

El encuentro inició con la presentación de cada uno de los presentes, donde fueron comentando a qué se dedican y cuál es el problema principal que viven y ven respecto a la situación actual de la yerba.

Varios de los presentes pidieron que se considere al tarefero «como ser humano que tiene dignidad» y plantearon que el monopolio de la yerba debe humanizarse, incluyendo a productores y tareferos. Se señaló que algunos trabajadores reciben una bolsa de mercadería, pero quienes están en negro no reciben nada, y que muchos sufren endeudamiento por la comida.

Se planteó la situación de las familias rurales y el desarraigo, y se pidió avanzar en la unidad con la Iglesia frente a los problemas de acceso a la tierra. En ese marco se informó sobre una notificación de desalojo a 35 familias de trabajadores en San Pedro, con denuncias de atropellos vinculados a una empresa de Eldorado y al intendente local. También se mencionó el caso de Puerto Piray, donde se analiza el impacto de una eventual ley de arraigo sobre tierras en comodato provincial. El abogado Federico Padolsky tomó conocimiento de ambas situaciones para evaluar posibles acciones.

Un productor yerbatero sostuvo: «No queremos politizar, pero esto es un problema político. Desregular es un problema económico. No hago la yerba porque ni yo ni el tarefero ganamos. Si hago la yerba, no me queda nada.» Y agregó: «No podés hacer negocio si vos perdés» y que «cuando la sociedad se empobrece, la miseria tiene consecuencias desastrosas». Luego agregó: «es deprimente, socialmente, psicológicamente, espiritualmente, económicamente y todo».

Otro productor comentó que tiene un merendero que daba de comer de lunes a viernes a unas 35 familias. Hoy día solo puede hacerlo una vez por semana.

Por su parte, Hugo Sand agradeció al obispo por el recibimiento y dijo «como usted, padre, aquí hay hombres y mujeres de distintos lugares de la provincia, ruta 14, ruta 12, el Sur. Son hombres y mujeres que trabajan la tierra, tienen bosta debajo de los pies. Usted habló de la familia, nosotros hablamos de la familia agraria. […] Hay una asociación ilícita entre el poder económico, el poder político y la mirada cómplice de la justicia. Nos hemos presentado a la justicia, pero el juez duerme la siesta cuando los hijos de nuestros tareferos se tienen que ir a Brasil, tienen que ir a migrar. La destrucción de la familia agraria está latente. Nosotros hoy comprendemos que ya el problema no es si se paga un peso más, un peso menos, a la yerba. Porque no es solo una emergencia yerbatera. Acá hay una emergencia humanitaria

Los participantes reclamaron la declaración de la emergencia yerbatera y una ley que beneficie a todos los sectores, no solo a los grandes actores del negocio, y que rija hasta que el INYM recupere su estado institucional.

También se hizo referencia al avance del narcotráfico en la zona, «porque hay senderos por donde pasan cajas que nadie debe ver», y a testimonios de pérdida de chacras y viviendas.

El encuentro cerró con un llamado del Obispo a mantenerse unidos frente a la situación planteada y armar una mesa diálogo con distintos actores de la sociedad:  «Creo que es un momento clave para la unidad, como ha pasado en otras oportunidades; es algo que hace falta en los momentos de crisis y dificultad. Es fundamental estar juntos en estos momentos. Está muy bien pedir esto de la emergencia para visibilizar una situación que vuelve a ser muy grave y que, como ustedes decían, no es exclusiva de la yerba. Si hubiese una pequeña mesa para estudiar el tema y coordinar, sería muy interesante en este momento. Que sean cinco elegidos para poder dialogar con cierta rapidez sobre temas específicos y buscar una solución, para que ustedes estén en coordinación, en comunión y en unidad».

«Yo les sugeriría, en primer lugar, una mesa de emergencia, no sé si la tienen, capaz que sí. La emergencia hay que declararla, pero ustedes también tienen que organizarse: en la unidad y en la organización van a encontrar la fortaleza para ir buscando soluciones. Ahí es donde nosotros podemos acompañar. Obviamente no tenemos las facultades ni la potestad que tiene un Poder Ejecutivo, pero estamos acompañando, queremos acompañar, y lo hacemos con dolor».

El encuentro culminó cuando Monseñor Juan Rubén Martínez invitó a los presentes a rezar el Padrenuestro y luego impartir su bendición: «Rezamos todos los cristianos porque somos hermanos y hermanas, y queremos cerrar este momento que tuvimos para compartir y estar juntos. Dijimos «juntos», esa es la palabra clave. Como hermanos y hermanas, el Padre Nuestro nos une en una motivación aún más profunda. Por eso invitamos a sumarse a esta oración también a los periodistas y movileros presentes, porque todos formamos parte de una gran familia»