En el marco de una jornada de reflexión realizada en la plaza 9 de Julio de Posadas, integrantes de la asociación Defender la Vida destacaron la importancia de hablar sobre el suicidio, escuchar activamente y acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
En el marco de las actividades por el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, se realizó una jornada de reflexión en la plaza 9 de Julio de Posadas, con la participación de distintos organismos e instituciones vinculados al abordaje y la prevención.
Durante una entrevista con Radio Tupambaé, Cristina Guillan y la doctora Mirta Soria, integrantes de la asociación Defender la Vida, destacaron la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva integral y de generar espacios donde las personas puedan hablar y ser escuchadas.
Las representantes de la organización explicaron que trabajan desde hace más de dos décadas en prevención, contención y posvención del suicidio, en una época en la que la problemática todavía era poco abordada públicamente.
“Cuando comenzamos, del suicidio no se hablaba”, señalaron, al recordar que durante años predominó un paradigma marcado por el silencio y la culpa. Frente a esa realidad, remarcaron la importancia de abrir el tema en distintos ámbitos sociales, educativos e institucionales.
Escuchar antes que responder
Uno de los principales ejes planteados durante la entrevista fue la importancia de la escucha activa. Ante una persona que manifiesta pensamientos suicidas, consideraron fundamental evitar respuestas que minimicen o cuestionen lo que está atravesando.
“No sé cómo ayudarte, pero te voy a acompañar a buscar ayuda”, plantearon como una posible respuesta frente a una situación de este tipo.
En ese sentido, remarcaron que acompañar no significa necesariamente tener todas las respuestas ni ser un profesional de la salud mental. Muchas veces, el primer paso consiste simplemente en permanecer junto a la persona y ayudarla a encontrar asistencia especializada.
Las integrantes de Defender la Vida también advirtieron sobre la falta de tiempo para escuchar en una sociedad atravesada por las pantallas y la inmediatez. Según explicaron, preguntar “¿cómo estás?” y responder inmediatamente por la otra persona puede impedir que se genere un verdadero espacio de diálogo.
“La escucha necesita tiempo”, remarcaron, al insistir en la importancia de prestar atención no solamente a las palabras, sino también al lenguaje corporal y a los cambios en las conductas.
El impacto de la cultura de la inmediatez
Durante la conversación también analizaron cómo la tecnología y la cultura de la inmediatez pueden influir en las expectativas de las personas, especialmente entre los jóvenes.
Explicaron que las redes sociales muestran permanentemente modelos de éxito, cuerpos, viajes, objetos y estilos de vida que pueden generar comparaciones y frustraciones.
En ese contexto, señalaron que se instaló una lógica del “ya”: querer resultados inmediatos, obtener rápidamente aquello que se desea y tener respuestas instantáneas frente a cualquier dificultad.
Para las entrevistadas, recuperar la idea de que la vida es un proceso resulta fundamental. Construir proyectos, atravesar dificultades y alcanzar objetivos requiere tiempo, aprendizaje y capacidad para afrontar frustraciones.
También advirtieron que las dificultades económicas pueden constituir un factor de sufrimiento, aunque aclararon que la problemática del suicidio no puede explicarse exclusivamente desde esa variable. Las situaciones de aislamiento, los conflictos personales, las dificultades en los vínculos y otras experiencias también pueden generar un profundo malestar.
La importancia de los vínculos
Otro de los aspectos destacados durante la entrevista fue el valor de los vínculos humanos. Las profesionales señalaron que, aunque las personas permanecen cada vez más conectadas mediante dispositivos tecnológicos, eso no necesariamente significa que exista una verdadera comunicación.
“Estamos conectados, pero no nos estamos comunicando”, plantearon.
En esa línea, remarcaron que el ser humano necesita del otro y que el acompañamiento, la posibilidad de sentirse útil y el sentido de pertenencia son elementos importantes para atravesar momentos de dificultad.
También hicieron hincapié en la necesidad de fortalecer los vínculos entre generaciones. Consideraron que los adultos mayores no deben ser vistos como personas descartables o sin utilidad, sino como portadores de experiencias y conocimientos que pueden transmitirse a las nuevas generaciones.
Como ejemplo, compartieron experiencias vinculadas con aprendizajes familiares y saberes adquiridos de sus padres, que con el paso del tiempo cobraron un nuevo significado.
Prevención y posvención
Las representantes de Defender la Vida explicaron que su trabajo no se limita a la prevención, sino que también contempla la posvención, es decir, el acompañamiento de las personas afectadas por un suicidio.
En este sentido, señalaron que detrás de cada muerte por suicidio existe un amplio entorno de personas afectadas: familiares, amigos, compañeros de escuela, vecinos y miembros de diferentes espacios sociales.
Por esa razón, consideraron necesario intervenir también sobre ese entorno y brindar herramientas para procesar lo ocurrido, especialmente cuando se trata de adolescentes y comunidades educativas.
Recordaron que durante más de 20 años desarrollaron este tipo de tareas junto con equipos interdisciplinarios, acompañando a personas cercanas a quienes habían fallecido por suicidio.
Un abordaje que requiere tiempo y compromiso

Durante la jornada realizada en la plaza 9 de Julio también participaron diferentes organismos e instituciones que trabajan en la temática, con el objetivo de acercar información y generar espacios de reflexión.
Las entrevistadas destacaron que la construcción de políticas y equipos de abordaje integral es resultado de un proceso que llevó años y que requiere continuidad.
En ese sentido, remarcaron que la prevención del suicidio no depende únicamente de los profesionales especializados, sino que requiere una participación amplia de la sociedad.
La posibilidad de detectar señales de sufrimiento, escuchar sin juzgar, acompañar y facilitar el acceso a ayuda profesional puede convertirse en un primer paso fundamental.
Finalmente, insistieron en recuperar el valor de los vínculos, del tiempo compartido y de la capacidad de atravesar los procesos de la vida sin buscar siempre respuestas inmediatas.
La jornada en la plaza 9 de Julio buscó precisamente generar ese espacio: detenerse, conversar, escuchar y reflexionar sobre la importancia de defender la vida y acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.

