Las intoxicaciones por monóxido de carbono volvieron a encender las alertas sanitarias en Argentina en plena temporada invernal. El último Boletín Epidemiológico Nacional reveló que los casos registrados durante 2026 superan los valores históricos esperados, mientras que el Ministerio de Salud Pública de Misiones reiteró una serie de recomendaciones para prevenir accidentes domésticos vinculados al uso de estufas y calefactores.
De acuerdo con el informe difundido por el Ministerio de Salud de la Nación, hasta la semana epidemiológica 25 se notificaron 781 casos de intoxicación o exposición a monóxido de carbono, una cifra que supera ampliamente la mediana histórica para el mismo período, que era de 507 casos.
Si bien en las últimas cuatro semanas se observó una disminución en la cantidad de notificaciones, las autoridades sanitarias advirtieron que este tipo de intoxicaciones continúa representando uno de los principales riesgos asociados a las bajas temperaturas y al uso de sistemas de calefacción en los hogares.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud Pública de Misiones recordó la importancia de adoptar medidas preventivas para reducir el riesgo de exposición al denominado «asesino silencioso». Entre las principales recomendaciones figuran mantener una adecuada ventilación de los ambientes, realizar controles periódicos de estufas, calefones y otros artefactos a gas por personal matriculado, evitar el uso de hornallas u hornos para calefaccionar los ambientes y no utilizar braseros en espacios cerrados.
Las autoridades también insistieron en prestar especial atención a los síntomas de una posible intoxicación, como dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, somnolencia, debilidad o pérdida de conocimiento. Ante cualquiera de estas manifestaciones, se recomienda ventilar inmediatamente el lugar, abandonar el ambiente afectado y solicitar asistencia médica de urgencia.
El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico que carece de color, olor y sabor, por lo que resulta imposible detectarlo sin dispositivos específicos. Se genera por la combustión incompleta de combustibles como leña, carbón, gas o kerosene y, en concentraciones elevadas, puede provocar graves complicaciones para la salud e incluso causar la muerte.

