La cosecha de yerba mate alcanzó cifras históricas en Argentina tras un año de condiciones climáticas favorables, con un aumento superior al 30% en la producción respecto a 2023, cerrando en casi mil millones de kilos. Sin embargo, el incremento de la oferta contrasta con una caída del 9% en el consumo interno, lo que ha llevado al sector yerbatero a una situación crítica marcada por la acumulación de stock y precios a la baja.
“No tenemos lugar para almacenar ni un kilo más,” afirmó un industrial del sector en Misiones, quien ve con preocupación el colapso de capacidad en secaderos y molinos. Los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman un registro sin precedentes en la cosecha, con una producción de 968 millones de kilos de hoja verde, un 32% más que el año pasado.
La bonanza en la producción se atribuye a las lluvias constantes y las temperaturas favorables durante el otoño, que estimularon el crecimiento de las plantas. Sin embargo, en contraposición, el consumo interno ha sufrido su nivel más bajo desde 2012. Los despachos de yerba mate elaborada cayeron 18,5 millones de kilos en comparación con 2023, lo que representa una disminución significativa en la demanda de hoja verde.
A la abundancia de producción local se sumaron alrededor de 7 millones de kilos de yerba importada de Brasil y Paraguay, aunque en cantidades relativamente bajas. En el ámbito de las exportaciones, se registró un aumento del 10%, equivalente a poco menos de 3 millones de kilos adicionales, lo cual resulta insuficiente para compensar la caída en el mercado interno.
La crisis se intensifica debido a que el sector acumula stock suficiente para abastecer más de un año de consumo sin necesidad de nueva cosecha. Además, se prevé que la producción continúe aumentando en los próximos años debido a nuevas plantaciones que alcanzarán su fase de producción plena.
Frente a esta sobreoferta, los productores solicitan medidas estatales. Sin embargo, la Nación ha optado por no intervenir, apostando a la regulación del mercado. En contraste, la Provincia explora la creación de una mesa de concertación y un instituto provincial para apoyar al sector. No obstante, los expertos advierten que la única solución sostenible sería un mayor enfoque en las exportaciones, ya que el mercado interno está en un punto de saturación.
Referentes del sector, como Sergio Delapierre, sugieren limitar las cosechas a través de la “autocupificación,” una práctica en la que los mismos productores reducirían voluntariamente su producción. No obstante, esta opción resulta difícil de implementar en tiempos de baja de precios, dado que los productores dependen de las ventas para subsistir.
El crecimiento en el mercado externo aparece como la única alternativa viable para mejorar la rentabilidad de la yerba mate, aunque se requerirá una estrategia sostenida para lograr una mayor inserción en mercados internacionales.