El cardenal suizo Emil Paul Tscherrig, exnuncio apostólico en la Argentina entre 2012 y 2017, falleció el 12 de mayo a los 79 años. La noticia fue confirmada por la Santa Sede y motivó un mensaje de condolencias del papa León XIV, quien destacó “su fiel servicio” a la Iglesia y al Vaticano a lo largo de más de cuatro décadas de labor diplomática.
En un telegrama enviado a sus familiares y a la diócesis de Sion, en Suiza, donde estaba incardinado, el pontífice recordó con gratitud la trayectoria del purpurado. “Actuó con generosidad, demostrando amor por la Iglesia y por el Sucesor de Pedro”, expresó León XIV, al tiempo que encomendó su alma “a la luz que no conoce ocaso”.
Tscherrig desarrolló una extensa carrera en el servicio diplomático de la Santa Sede y fue considerado uno de los hombres de mayor experiencia dentro del cuerpo diplomático vaticano. Durante su misión en la Argentina, ejercida bajo el pontificado de Benedicto XVI y parte del de Francisco, mantuvo una activa presencia en la vida eclesial del país y acompañó momentos significativos de la relación entre la Iglesia local y el Vaticano.
Nacido el 3 de febrero de 1947 en Unterems, cantón del Valais, Suiza, era el mayor de ocho hermanos en una familia de agricultores de montaña. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Sion y completó su formación académica en la Universidad de Friburgo y en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo el doctorado en Derecho Canónico.
Fue ordenado sacerdote el 11 de abril de 1974 y, cuatro años después, ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede. Sus primeros destinos incluyeron Uganda, Corea del Sur y Bangladés. Más tarde trabajó en la Secretaría de Estado del Vaticano, donde participó en la organización de viajes internacionales de san Juan Pablo II.
En 1996 fue nombrado arzobispo titular de Voli y nuncio apostólico en Burundi. Posteriormente representó a la Santa Sede en diversos países del Caribe y Asia, antes de ser designado nuncio en los países nórdicos en 2008.
El 5 de enero de 2012, Benedicto XVI lo nombró nuncio apostólico en la Argentina. Permaneció en el cargo hasta septiembre de 2017, cuando el papa Francisco lo designó nuncio en Italia y San Marino, convirtiéndose en el primer diplomático no italiano en ocupar esa representación, considerada una de las más relevantes de la diplomacia vaticana.
Su misión diplomática concluyó en marzo de 2024. Meses antes, el 30 de septiembre de 2023, Francisco lo había creado cardenal y le asignó la diaconía de San José en Via Trionfale.
Además de su tarea diplomática, integró distintos organismos de la Curia romana, entre ellos el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el Dicasterio para las Causas de los Santos y el Dicasterio para los Obispos.
Con su muerte, la Iglesia católica despide a uno de los diplomáticos más experimentados de las últimas décadas, cuya trayectoria estuvo marcada por el servicio pastoral y la representación de la Santa Sede en distintos continentes.

