Mons. Martínez llamó a vivir «una fe viva» siguiendo el ejemplo de San Pedro y San Pablo


Durante la fiesta patronal de Apóstoles, el obispo de la diócesis de Posadas sostuvo que «ser cristiano es exigente» y afirmó que la misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio desde la vida cotidiana, con compromiso, solidaridad y esperanza.

En el marco de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, la comunidad de la Parroquia San Pedro y San Pablo de Apóstoles celebró este lunes 29 de junio su fiesta patronal con una Santa Misa presidida por el obispo de la Diócesis de Posadas.

La celebración reunió a un importante número de sacerdotes del clero diocesano, autoridades municipales encabezadas por la intendenta, fieles de distintas comunidades y fue transmitida por Radio Tupambaé y la Radio Municipal de Tres Capones.

La solemnidad de San Pedro y San Pablo es una de las celebraciones más importantes de la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, ya que recuerda el martirio en Roma de los dos apóstoles, considerados los pilares de la Iglesia y testigos de la fe hasta entregar su vida por Cristo.

Al iniciar su homilía, monseñor Juan Rubén Martínez definió la jornada como «una acción de gracias» y recordó que «la razón de la Iglesia es evangelizar«. Agradeció la presencia de los fieles, del clero diocesano y de las autoridades, e invitó a vivir la celebración como Pueblo de Dios.

El obispo también pidió rezar por el papa León XIV en su misión como sucesor del apóstol Pedro. Recordó que la Iglesia vive desde hace dos mil años la sucesión apostólica y expresó su deseo de que pueda concretarse la anunciada visita del Pontífice al país en noviembre.

Escuchá la homilía completa del obispo de la diócesis de Posadas, Mons. Juan Rubén Martínez:

«La razón de ser de la Iglesia es evangelizar»

Al reflexionar sobre la solemnidad de San Pedro y San Pablo, Mons. Martínez afirmó que el diálogo entre Jesús y Pedro, cuando le pregunta tres veces «¿Me amas?» y luego le encomienda «apacienta mis ovejas», muestra que los discípulos son elegidos «no para la propia dignidad», sino para anunciar el Evangelio.

En ese marco remarcó que la misión evangelizadora no corresponde únicamente a obispos, sacerdotes o diáconos.

«Todos estamos llamados a evangelizar; todos los bautizados, porque la Iglesia somos nosotros, el Pueblo de Dios«.

El obispo sostuvo que la evangelización es responsabilidad de toda la Iglesia: obispos, sacerdotes, vida consagrada y especialmente los laicos.

Una fe que transforme la vida

Durante buena parte de su predicación invitó a los fieles a preguntarse si la fe es realmente una experiencia de encuentro con Jesucristo o solamente una tradición heredada.

Reconoció la profunda raíz cristiana de la comunidad de Apóstoles, construida por generaciones de inmigrantes y familias creyentes, aunque advirtió que «no podemos vivir de la fe de nuestros ancestros«.

«La pregunta es si nuestra fe es un concepto abstracto o es algo experiencial«.

Explicó que la fe cristiana no consiste solamente en conocer la doctrina, sino en encontrarse con Jesucristo y permitir que ese encuentro transforme el corazón y el modo de vivir.

«No podemos ser testigos de nuestra fe si no hacemos una experiencia de Jesucristo«.

«Ser cristiano es exigente»

El obispo recordó que seguir a Cristo implica asumir exigencias concretas y puso como ejemplo la vida de San Pedro y San Pablo, quienes padecieron la cárcel y finalmente dieron la vida por su fe.

También recordó que hoy existen cristianos que siguen siendo perseguidos por profesar su fe y habló de los «martirios cotidianos» que viven quienes sostienen los valores del Evangelio.

En ese sentido afirmó que la solidaridad, la justicia social, la equidad y el amor al prójimo son criterios que nacen del Evangelio y que, muchas veces, generan incomprensión o rechazo.

«La Iglesia no puede encerrarse en una sacristía»

Mons. Martínez sostuvo que la misión de la Iglesia no se limita al templo, sino que debe traducir el Evangelio en la vida cotidiana.

«La Iglesia desde el Evangelio tiene que traducirlo en la cotidianidad, en la búsqueda de la caridad, de la solidaridad y de la justicia«.

Agregó que la evangelización exige el compromiso de toda la comunidad cristiana y llamó especialmente a los laicos a vivir el Evangelio en sus ámbitos de trabajo, como docentes, comunicadores, dirigentes políticos o en cualquier espacio de la sociedad.

Asimismo, remarcó que la celebración eucarística debe reflejarse en las acciones diarias.

«Ser cristiano no es meramente cumplir un rito. La misa no es un rito; es una celebración a Dios que implica nuestras vidas para después vivirla en la cotidianidad«

Y añadió:

«¿Cómo puede ser que haya cristianos que se digan cristianos y después mienten? Porque en el fondo su cristianismo es un concepto, no una experiencia de fe«.

La sinodalidad y el compromiso de todos los bautizados

En otro tramo de su homilía, el obispo señaló que la diócesis continuará profundizando el camino de la sinodalidad. Explicó que no se trata de una moda, sino de una característica propia de la Iglesia desde sus orígenes y fortalecida por el Concilio Vaticano II.

Recordó que durante mucho tiempo predominó una visión clericalista y afirmó que hoy el desafío consiste en fortalecer el compromiso de todos los bautizados.

«La sinodalidad habla del caminar juntos como Pueblo de Dios. Sentirnos todos responsables de esta tarea evangelizadora«.

El ejemplo de San Pedro y San Pablo

Al concluir su mensaje, Mons. Martínez invitó a mirar a los santos apóstoles no solo con devoción, sino como modelos para la vida cristiana.

Sostuvo que el mundo necesita personas que vivan verdaderamente el Evangelio y que el amor a Dios y al prójimo deje de ser un concepto abstracto para hacerse presente en la cultura, en la sociedad y en el estilo de vida.

Finalmente, pidió la intercesión de San Pedro y San Pablo para que inspiren a la Iglesia a vivir, en este tiempo, «con una fe viva«, siguiendo el ejemplo de quienes anunciaron a Cristo hasta entregar su propia vida.