León XIV propone la contemplación de la naturaleza como primer paso para cuidar la creación


El Papa celebró en Castel Gandolfo la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación y llamó a transformar la mirada sobre el mundo natural en un compromiso concreto con los pobres, los más vulnerables y el ambiente.

El papa León XIV presidió este lunes 1 de septiembre la misa por la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación, celebrada en los jardines del Borgo Laudato si’, en Castel Gandolfo. Durante su homilía, invitó a contemplar la obra de Dios como un ejercicio espiritual capaz de abrir el corazón al misterio de la creación y como un primer paso hacia una auténtica conversión ecológica.

El Pontífice sostuvo que toda la creación puede convertirse en un camino para reconocer la grandeza de su Creador, siempre que las personas estén dispuestas a mirar con atención y asombro. En ese sentido, recordó las imágenes bíblicas de las aves del cielo y los lirios del campo para destacar el cuidado de Dios por toda su obra.

León XIV señaló que, si Dios provee belleza y sustento a las plantas y los animales, también permanece atento a las necesidades de sus hijos e hijas. De este modo, planteó la contemplación de la naturaleza no solamente como una experiencia estética, sino también como una oportunidad para fortalecer la confianza en Dios y renovar la responsabilidad humana frente a la creación.

Una invitación a hacer silencio

Al comenzar el Tiempo de la Creación, el Papa pidió detener por un momento el ritmo de las actividades cotidianas para recuperar la capacidad de escuchar y contemplar. Exhortó a poner en silencio «todos los ruidos de las tareas humanas» para poder percibir la voz de la creación.

Para León XIV, este cambio de actitud resulta fundamental para avanzar hacia una verdadera conversión ecológica. El cuidado de la casa común, explicó, requiere modificar no solo determinadas prácticas, sino también la manera en que las personas se relacionan con el mundo que las rodea.

En su mensaje, el Pontífice remarcó además que todavía existe la posibilidad de transformar realidades marcadas por la destrucción en instrumentos al servicio de la vida. En particular, llamó a orientar los recursos hacia el cuidado de los pobres, el sustento de quienes padecen hambre y la protección de la creación.

Una fraternidad que incluye el cuidado de la creación

Hacia el final de la celebración, León XIV recordó el octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís, cuya espiritualidad inspiró la encíclica Laudato si’. En ese contexto, renovó el llamado a vivir una fraternidad universal vinculada de manera inseparable con el compromiso de proteger la creación.

La celebración en Castel Gandolfo puso así en el centro una dimensión espiritual del cuidado ambiental. Para el Papa, contemplar, escuchar y reconocer la obra de Dios constituyen pasos necesarios para una conversión que pueda traducirse en acciones concretas a favor de la vida, de los más pobres y de la casa común.