León XIV llamó a poner a Dios en el centro y alertó sobre la cultura del consumo


Durante el rezo del Ángelus de este domingo 26 de julio, el papa León XIV invitó a redescubrir que el mayor bien para el ser humano es la relación con Dios y aseguró que el Reino de Dios transforma la vida de quienes lo encuentran. Además, advirtió sobre los efectos de una cultura dominada por el consumo, que genera necesidades artificiales y aleja a las personas de lo verdaderamente importante.

Desde la Plaza de la Libertad, en Castel Gandolfo, el Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio del XVII Domingo del Tiempo Ordinario y explicó que las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa muestran la alegría y la decisión de quien descubre un bien de valor incomparable.

«Si algo debe cambiar ahora, es para tener más posibilidades, no menos», afirmó el pontífice, al señalar que el encuentro con el Reino de Dios representa un punto de inflexión que amplía el horizonte de la existencia y suscita una respuesta libre, pero decidida, al llamado de Jesucristo.

En su mensaje, León XIV destacó que el Reino de Dios se manifiesta en las realidades más diversas y alcanza a todas las personas, sin distinción. Recordó que Jesús anunció el Evangelio a campesinos, comerciantes, pastores, mujeres dedicadas a las tareas cotidianas y administradores, para mostrar que el llamado de Dios está dirigido a todos.

Una Iglesia unida en Cristo

El Papa subrayó que la Iglesia reúne a hombres y mujeres de distintos pueblos, culturas y responsabilidades, todos convocados a la unidad en Jesucristo.

«Todos están llamados a reconocerse como ‘uno’ en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso», expresó.

Asimismo, recordó que, desde el inicio de su ministerio público, Jesús reunió a personas que difícilmente se habrían encontrado por sí mismas, manifestando que Dios no hace acepción de personas y que dirige una atención especial a los más pequeños y a quienes son marginados por la sociedad.

Advertencia frente al consumismo

En el tramo final de su reflexión, León XIV alertó sobre los riesgos de una cultura centrada en el consumo y el bienestar material.

«Mientras la industria del consumo nos altera el gusto, creando siempre nuevas necesidades para luego vendernos respuestas que no sacian y, a veces, envenenan el corazón, debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros», sostuvo.

Finalmente, el Santo Padre encomendó esta intención a la Virgen María, invocada como «Sede de la Sabiduría», para que conduzca el corazón de los fieles hacia Cristo y los ayude a alcanzar la plenitud de la vida.