El Gobierno de Brasil endureció su respuesta a las declaraciones del presidente argentino, Javier Milei, contra su par Luiz Inácio Lula da Silva y advirtió que los dichos del mandatario constituyeron una «provocación sin precedentes» en la historia de las relaciones entre ambos países.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, confirmó que este lunes recibirá en Brasilia al embajador de Brasil en la Argentina, Julio Glinternick Bitelli, quien fue llamado a consultas luego de la crisis diplomática desatada tras la participación de Milei en un acto político en San Pablo junto al candidato presidencial opositor Flávio Bolsonaro.
En declaraciones a Infobae, Vieira cuestionó con dureza el discurso del presidente argentino y sostuvo que sus expresiones representaron una injerencia en asuntos internos de Brasil.
«Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores.
El jefe de la diplomacia brasileña calificó el episodio como «una provocación sin precedentes en la historia de más de 200 años de relaciones bilaterales» y aseguró que las declaraciones estuvieron «totalmente fuera de lugar». Además, remarcó que el Gobierno brasileño no se dejará intimidar por «los voceros de la extrema derecha, ni los nacionales ni los de afuera».
Brasil evaluará los próximos pasos
Aunque la reunión entre Vieira y el embajador brasileño se realizará este lunes, desde el Palacio de Itamaraty indicaron que no habrá una decisión inmediata sobre eventuales medidas contra la Argentina.
Fuentes de la Cancillería brasileña señalaron que el análisis demandará al menos 48 horas debido a la agenda internacional del Gobierno de Lula da Silva, que incluye la visita oficial del presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, y el viaje de la delegación brasileña a Perú para participar de la asunción presidencial de Keiko Fujimori.
De acuerdo con esas fuentes, recién el miércoles podrían conocerse definiciones sobre la respuesta diplomática de Brasil.
El origen de la crisis
La tensión bilateral se originó el sábado durante la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), en San Pablo, donde Javier Milei respaldó públicamente la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
En ese acto, el mandatario argentino lanzó fuertes críticas contra Lula da Silva, a quien calificó de «ladrón», «presidiario» y «totalitario». Además, comparó la situación política brasileña con el denominado «Riesgo Kuka» y afirmó que Brasil enfrenta actualmente el «Riesgo Lula».
Milei también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien insultó por las restricciones impuestas al expresidente Jair Bolsonaro, investigado por su presunta participación en un intento de golpe de Estado.
Las declaraciones generaron una inmediata reacción institucional en Brasil. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, expresó el rechazo del máximo tribunal y sostuvo que ese tipo de manifestaciones resultan incompatibles con la convivencia entre Estados soberanos.
Las próximas horas serán determinantes para conocer si ambos gobiernos logran descomprimir el conflicto o si la crisis diplomática entre los dos principales socios comerciales del Mercosur continúa profundizándose.

