León XIV en Francia: más de un millón de personas en cuatro días de visita


El papa León XIV concluyó el lunes 28 de septiembre su viaje apostólico a Francia, el quinto internacional de su pontificado, que lo llevó durante cuatro días por París, Saint-Denis, Lourdes y Metz. Según estimaciones de autoridades y organizadores, sus actividades convocaron a más de un millón de personas, en un país de marcada tradición laica cuya Asamblea Nacional aprobó en julio una ley sobre la ayuda para morir. Fue la primera visita papal de esta magnitud desde la de Benedicto XVI, en 2008.

En París, el Pontífice fue recibido por el presidente Emmanuel Macron y habló en la sede de la UNESCO, algo que antes solo había hecho Juan Pablo II, en 1980. En un discurso centrado en la dignidad humana, advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial en la educación y la cultura. Luego presidió las vísperas en Notre-Dame, la primera visita de un papa tras su restauración, donde veneró la corona de espinas, reliquia que llegó a Francia en el siglo XIII de la mano de Luis IX.

La jornada cerró en el Stade de France con una vigilia ante unos 80.000 jóvenes. Una representación artística repasó la vida de santos del país, entre ellos Juana de Arco, el Cura de Ars, Vicente de Paúl y Bernadette Soubirous. Al día siguiente, el Papa celebró misa en la Plaza de la Concordia.

En Lourdes se reunió con los obispos franceses, con enfermos y cuidadores y, en privado, con siete víctimas de abusos en la Iglesia. Celebró misa en la pradera del santuario ante más de 100.000 fieles y caminó en la procesión de las antorchas, a diferencia de sus predecesores, que la habían presidido sin recorrerla. Ante los enfermos, defendió los cuidados paliativos y afirmó que la dignidad de una persona no depende de su condición física. La enseñanza de la Iglesia sobre el final de la vida está expuesta en la carta Samaritanus bonus (2020), disponible en vatican.va.

La última etapa fue Metz, donde mantuvo un encuentro interreligioso, recorrió la ciudad en papamóvil y celebró misa en la catedral de San Esteban. El alcalde le obsequió una raqueta de tenis de madera, y en el vuelo el comandante lo invitó a pasar a la cabina, como ya había ocurrido en su viaje a España.

Más allá de las celebraciones, las crónicas del viaje coinciden en destacar la respuesta de jóvenes, familias y enfermos, que mostró una comunidad católica francesa con más vitalidad de la prevista.

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(Fuentes: Vatican News; ACI Prensa)