La Escuela de la Familia Agrícola (EFA) Santa Teresita de Alem reafirma su compromiso con la educación agropecuaria y la formación integral de los jóvenes rurales. Con 38 años de trayectoria, la institución combina enseñanza académica, producción sustentable y valores comunitarios, consolidándose como un referente educativo de la provincia de Misiones.
Durante una entrevista en el programa Cultura en Diálogo de Radio Tupambaé, el rector, Lic. Claudio Villalba; la jefa de internado, Lic. Myrna Rivas; y la estudiante de tercer año, Valentina Ramírez, destacaron el trabajo cotidiano que se desarrolla en la institución, donde los estudiantes participan activamente en tareas productivas vinculadas a la huerta, la apicultura, la granja y otras áreas agropecuarias.
Formación práctica y producción para el autoconsumo
El rector de la institución explicó que las actividades prácticas forman parte central de la propuesta educativa. En jornadas de trabajo, alumnos y profesores realizan trasplantes de verduras como lechuga y repollo, aprovechando las condiciones climáticas favorables.
“Los chicos aprenden día a día a realizar tareas en los distintos sectores. Tenemos una huerta muy grande y muchas de las verduras que producimos terminan en el comedor escolar”, señaló.
Actualmente, la EFA cuenta con 151 estudiantes del nivel secundario, 115 alumnos en distintas formaciones profesionales y más de 20 estudiantes en la Tecnicatura Superior en Cultivos Regionales, que funciona los viernes y sábados.
La modalidad de residencia estudiantil permite que los jóvenes permanezcan en la escuela durante la semana y regresen a sus hogares los viernes por la tarde. Durante el fin de semana, solo permanecen docentes de guardia encargados del cuidado de animales y sectores productivos.
Una historia marcada por el arraigo rural
Ubicada sobre la Ruta Provincial 4, a dos kilómetros del centro de Leandro N. Alem, la institución funciona desde 1988 y ya supera los mil egresados.
“Muchos de nuestros exalumnos hoy son profesores y trabajan en esta misma escuela”, destacaron con orgullo desde la dirección.
La propuesta pedagógica apunta a tecnificar el trabajo rural y promover que los estudiantes lleven los conocimientos adquiridos a sus chacras y comunidades. Entre las innovaciones implementadas se encuentran sistemas de riego automatizado y producción bajo invernadero, utilizados como modelos replicables para las familias rurales.
Apicultura y conciencia ambiental
Uno de los sectores más destacados es el de apicultura. A través de la formación profesional de operario apícola, los estudiantes reciben capacitación durante todo un año mientras cursan el secundario.
La producción de miel no solo se destina al consumo interno, sino que también ha sido reconocida en distintas ediciones de la Fiesta Nacional de la Apicultura en Maciá.
Además de enseñar técnicas productivas, la escuela impulsa una fuerte conciencia ambiental.
“Debemos cuidar a las abejas porque son fundamentales para la polinización y para el equilibrio del ambiente”, remarcaron durante la entrevista, insistiendo en evitar el uso indiscriminado de insecticidas y la destrucción de colmenas.
Alimentación saludable y educación nutricional
La docente Mirna explicó que la alimentación de los estudiantes está supervisada por profesionales de la nutrición y se basa, en gran medida, en productos elaborados en la propia escuela.
“La idea es enseñarles que pueden ser autosustentables y que una buena alimentación mejora la calidad de vida”, sostuvo.
En los últimos años incorporaron proteínas en el desayuno y se adaptaron dietas específicas para estudiantes con resistencia a la insulina u otras necesidades particulares.
El menú diario incluye alimentos producidos en la chacra escolar, como verduras frescas, miel, huevos, carnes y pan casero elaborado diariamente por la institución.
Producción diversificada y aprendizaje integral
La EFA posee diversos sectores productivos que funcionan como espacios de formación práctica: piscicultura con tilapias, apicultura, avicultura, granja porcina y tambo, entre otros.
El objetivo es que los estudiantes puedan replicar estas experiencias en sus hogares y generar alternativas productivas sustentables.
La institución, además, mantiene desde sus inicios una modalidad mixta, con pabellones diferenciados para mujeres y varones y acompañamiento permanente de docentes responsables de las residencias estudiantiles.
Solidaridad, pastoral y compromiso social
Otro de los pilares de la formación es el trabajo pastoral y comunitario. Los estudiantes participan en visitas a hogares de ancianos, actividades recreativas y proyectos ambientales.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentra “Pequeños pulmones”, un proyecto mediante el cual alumnos de cursos superiores producen árboles que luego son entregados a estudiantes más jóvenes para su plantación y cuidado.
“La idea es formar ciudadanos conscientes y comprometidos con su comunidad”, señalaron desde la institución.
Proyectos productivos para mejorar las chacras familiares
Como cierre de su formación, los estudiantes desarrollan proyectos productivos vinculados a necesidades concretas de sus chacras familiares. Estos trabajos comienzan en tercer año y culminan en quinto, acompañados por docentes y asesores especializados.
Algunos proyectos están orientados a la apicultura, producción animal o mejoras tecnológicas para las explotaciones familiares.
Con casi cuatro décadas de historia, la EFA Santa Teresita continúa consolidándose como un espacio donde educación, producción y valores comunitarios se integran para fortalecer el desarrollo rural de Misiones.

