La institución cuenta con 120 estudiantes y 27 docentes. Su rectora, Ana Hoffmann, destacó el acompañamiento de las familias y explicó las dificultades que generan los problemas de electricidad, conectividad y acceso desde las zonas rurales.
La experiencia de estudiar en una Escuela de la Familia Agrícola combina formación académica, convivencia y actividades productivas. Desde Pozo Azul, la EFA San Roque González atraviesa un proceso de crecimiento sostenido, aunque todavía enfrenta dificultades vinculadas al transporte, los caminos rurales, la energía eléctrica y la infraestructura.
En comuncación con Cultura en Diálogo, la rectora de la institución, Ana Hoffmann, junto a los estudiantes de segundo año Daiana y Leonardo, compartieron la realidad cotidiana de la comunidad educativa y las distintas actividades que forman parte de la propuesta de la EFA.
La institución nació hace una década como aula satélite de la EFA San Conrado de 9 de Julio, ante la necesidad planteada por las comunidades y escuelas primarias de la zona de Pozo Azul. Según explicó Hoffmann, en 2016 comenzó a funcionar con 24 alumnos y 15 docentes. En 2018 fue creada como EFA San Roque González de Pozo Azul y dejó de depender de la institución de 9 de Julio.
Actualmente, cuenta con 120 estudiantes y 27 docentes, una matrícula que refleja el crecimiento de la propuesta educativa. La rectora destacó especialmente el acompañamiento de las familias, a las que definió como una comunidad colaborativa y participativa.
Una formación que combina estudio, convivencia y producción
Durante la entrevista, Daiana, estudiante de segundo año, explicó que la EFA representa una posibilidad importante para quienes viven en zonas alejadas. Señaló que reside a unos 10 kilómetros de la institución y valoró especialmente la modalidad que permite ingresar los lunes y regresar a sus hogares los viernes.
La estudiante también describió las distintas responsabilidades que asumen los alumnos dentro de la escuela, entre ellas las vinculadas con limpieza, vivero, huerta, comedor, vajilla y baños. A esto se suman actividades como las Intertribus, InterEFAs, intercolegiales, la estudiantina y los viajes de estudio.
Leonardo, también de segundo año, se refirió a los sectores productivos de la institución, entre ellos los destinados a la producción porcina y avícola. Explicó que los estudiantes participan en tareas de cuidado, alimentación, limpieza y control de las condiciones necesarias para el bienestar de los animales.
El alumno también destacó el trabajo de Plan de Búsqueda, una propuesta que articula contenidos de distintas áreas y aborda cuestiones relacionadas con la familia, las tareas cotidianas y los hábitos de higiene personal y alimentaria.
La experiencia de participar en Posadas
La comunidad educativa también recordó la reciente participación de estudiantes en actividades realizadas en Posadas. Hoffmann señaló que llevaron alrededor de 60 alumnos, quienes participaron de distintas disciplinas deportivas y propuestas artísticas.
La rectora destacó que la experiencia permitió a los estudiantes conocer espacios que para muchos eran desconocidos y compartir con alumnos de otras EFAs.
En ese sentido, remarcó la importancia de transmitirles que la participación no debe estar condicionada por la obtención de trofeos, sino por la posibilidad de compartir y vivir una experiencia junto a otros estudiantes.
Las dificultades de vivir y estudiar en zonas rurales
Uno de los principales desafíos señalados durante la entrevista está relacionado con las distancias y las condiciones de los caminos. La institución se encuentra en la zona del kilómetro 90 de Pozo Azul, cerca de la Ruta 17, y recibe estudiantes de un amplio radio rural.
Hoffmann explicó que algunos alumnos viven a entre 10 y 15 kilómetros de la ruta y que, cuando llueve, los caminos pueden dificultar seriamente el traslado. En algunos casos, los arroyos crecidos impiden directamente que los estudiantes puedan llegar a la escuela hasta que las condiciones mejoren.
La situación también alcanza a los docentes. La institución cuenta con profesores provenientes de localidades como Eldorado, Bernardo de Irigoyen y San Pedro, además de docentes de la zona. Las dificultades de transporte hacen que algunos deban permanecer durante buena parte de la jornada en la institución.
La rectora señaló que esta permanencia también permite fortalecer el vínculo con los estudiantes y acompañarlos en distintos espacios de convivencia.
Problemas de electricidad limitan el crecimiento productivo
Otro de los reclamos planteados está relacionado con el servicio eléctrico. Hoffmann explicó que la institución atraviesa problemas de baja tensión, una situación que afecta el funcionamiento de distintos equipamientos.
Según detalló, en determinados momentos del día no pueden utilizar algunos artefactos eléctricos de la cocina debido a la insuficiente potencia, con el riesgo de que los equipos se dañen.
La problemática también limita la posibilidad de avanzar en espacios vinculados con la industrialización y con propuestas que requieren mayor utilización de tecnología.
A esto se suman dificultades de conectividad, que habían complicado incluso la comunicación durante la entrevista.
Nuevos pabellones para mejorar las condiciones de los estudiantes
La EFA también trabaja para ampliar su infraestructura. Actualmente se encuentran en construcción dos pabellones, mediante proyectos y aportes de fundaciones y con el acompañamiento de las familias.
Hoffmann explicó que todavía falta completar algunos aspectos de las obras y expresó su expectativa de que puedan comenzar 2027 con los nuevos pabellones, lo que permitiría contar con mejores condiciones para los estudiantes.
La institución también organiza actividades destinadas a recaudar fondos y sostiene distintos proyectos con el acompañamiento de las familias y de la comunidad educativa.
Una escuela vinculada con su comunidad
La jornada cotidiana de la EFA comienza temprano. Los estudiantes del ciclo básico ingresan alrededor de las 6:40 y desarrollan hasta las 12.30 las distintas horas curriculares, junto con espacios vinculados a la formación agropecuaria.
Las actividades continúan durante la tarde y las clases finalizan alrededor de las 18:30, en parte condicionadas por los horarios de transporte disponibles para los docentes y estudiantes.
Además de la formación académica, los jóvenes participan en tareas de mantenimiento, limpieza, actividades recreativas y deportivas y trabajos vinculados con los sectores productivos.
La rectora también destacó que los estudiantes participan en la preparación de los alimentos y que, durante la entrevista, se encontraban elaborando un guiso de arroz acompañado por ensaladas producidas en la huerta de la institución.

