La Escuela de la Familia Agrícola (EFA) San Bernardo, ubicada en Bernardo de Irigoyen, transita su 29.º año de servicio educativo consolidando un modelo de formación que integra la enseñanza académica, la producción agropecuaria y la convivencia comunitaria. Con una matrícula de 127 estudiantes provenientes de distintos parajes del norte de Misiones, la institución desarrolla un sistema de alternancia que permite a los alumnos permanecer una semana en la escuela y otra junto a sus familias, favoreciendo la continuidad de los estudios sin desvincularlos de su realidad rural.
En comunicación con Cultura en Diálogo, el rector Ariel Germán Dallanora señaló que las actividades se reanudaron con normalidad tras el receso invernal y recordó que la EFA abrió sus puertas en 1997 con una matrícula inicial de 37 estudiantes. Explicó que la creación de la institución respondió a la necesidad de garantizar el acceso a la educación secundaria para jóvenes de zonas rurales que, hasta ese momento, debían recorrer largas distancias para continuar su formación.
En la actualidad, la escuela recibe alumnos de un amplio sector del departamento General Manuel Belgrano y zonas aledañas, entre ellas San Antonio, Piñalito Norte y Sur, Paraje 130, Macaca, Pozo Azul y otros parajes ubicados sobre las rutas nacionales 14 y 101 y la ruta provincial 17. De acuerdo con el rector, la demanda de vacantes mantiene una tendencia de crecimiento sostenido año tras año.
Durante la entrevista también participaron el coordinador Ramón Antonio Borowski y la orientadora Juliana Cecilia Verón, quienes compartieron aspectos del trabajo institucional y el acompañamiento que brinda la comunidad educativa. Asimismo, los estudiantes Matías Enrique Antunes De Oliveira (5.º año), Erica Pereira Forte (4.º año), Víctor Benjamín Zarini (4.º año) y Otoniel Eliezer Rodríguez (4.º año) aportaron sus testimonios sobre la experiencia de formación bajo el sistema de alternancia.
Formación integral con producción agropecuaria
El coordinador pedagógico Ramón Borowski explicó que la propuesta educativa integra la teoría desarrollada en el aula con actividades prácticas en sectores didáctico-productivos. Entre ellos se encuentran bovinos, aves, porcinos, ovinos, vivero, huerta, jardín y lombricultura, además de una sala de industria donde los estudiantes elaboran mermeladas, dulces, jugos y escabeches a partir de la producción de la institución.
Gran parte de esos productos se destina al autoabastecimiento del comedor escolar, mientras que los excedentes se comercializan en determinadas ocasiones. El establecimiento también utiliza la producción ganadera para la alimentación de los alumnos, quienes reciben cuatro comidas diarias durante su permanencia en la escuela.
Una convivencia basada en la responsabilidad
Borowski señaló que la modalidad de internado exige una organización permanente. Los estudiantes comienzan la jornada a las 5.20 y desarrollan actividades académicas y productivas hasta las 20. Luego colaboran con la organización del comedor y la limpieza del establecimiento antes del horario de descanso. Durante toda la semana permanecen acompañados por docentes responsables de la convivencia y el seguimiento de las normas institucionales.
Por su parte, la orientadora Juliana explicó que el equipo pedagógico trabaja especialmente en la formación de hábitos de convivencia y disciplina. Ante situaciones de conflicto, se prioriza el diálogo y la mediación, recurriendo a llamados de atención o sanciones únicamente cuando resulta necesario.
Una comunidad educativa con fuerte sentido de pertenencia
Durante la entrevista también participaron estudiantes de cuarto y quinto año, quienes destacaron el ambiente de compañerismo y las oportunidades que brinda la institución para quienes viven en zonas rurales.
Matías Antunes, alumno de quinto año, contó que conocía la escuela por referencias de su padre y señaló que proyecta continuar estudios universitarios en Agronomía. Otoniel, de cuarto año y oriundo del Paraje 130, valoró la posibilidad de estudiar bajo el sistema de alternancia y definió la convivencia diaria como un vínculo «casi familiar».
Benjamín Zarini expresó su interés por las actividades vinculadas al vivero y la producción, mientras que Erika relató que eligió la EFA porque su padre también fue alumno de la institución. Reconoció que al principio resultó difícil adaptarse a la distancia de su familia, aunque con el tiempo logró integrarse plenamente a la vida escolar.
Fiesta patronal y apertura a la comunidad

La institución ya prepara su tradicional fiesta patronal, prevista para los primeros días de noviembre. La celebración incluirá exposiciones de los distintos sectores productivos, venta de alimentos elaborados en la escuela, almuerzo campestre, actividades recreativas y un bono colaboración destinado a financiar mejoras edilicias y fortalecer los espacios de producción.
Antes de finalizar la entrevista, el rector destacó que, si bien la prioridad de la EFA es brindar oportunidades educativas a jóvenes del ámbito rural, también reciben alumnos de la zona urbana cuando existen vacantes disponibles, lo que favorece la integración entre distintas realidades.

