La crecida del Paraná mantiene bajo el agua a la mitad de la isla Apipé y hay 100 evacuados


El intendente de San Antonio, Rolando Figueredo, advirtió que el río se encuentra entre los 4,40 y 4,60 metros y que el escenario podría agravarse entre diciembre y enero. La principal preocupación está puesta en los pequeños productores ganaderos, las familias afectadas y la recuperación de las zonas inundadas.

En diálogo exclusivo con Nuestras Mañanas, por Radio Tupambaé, el intendente del municipio de San Antonio, en la isla Apipé, departamento Ituzaingó, Corrientes, Rolando Figueredo, describió la situación que atraviesa la comunidad por la crecida del río Paraná. Según explicó, el agua permanece estacionada, pero ya cubre aproximadamente la mitad de la isla y mantiene aislados algunos sectores.

“Nosotros estamos en la isla como un 50 % bajo”, señaló el jefe comunal al referirse al alcance de la inundación. Además, precisó que un tramo de 11 kilómetros de la ruta que conecta San Antonio con distintos parajes quedó interrumpido por el avance del agua.

La situación también afecta el funcionamiento de las escuelas. En Monte Grande y Vizcaíno, donde hay establecimientos de nivel primario y secundario, se implementaron clases virtuales debido a las dificultades para el traslado de docentes y estudiantes.

Figueredo indicó que el nivel del río se mantiene entre los 4,40 y los 4,60 metros, aproximadamente dos metros y medio por encima de su cauce habitual. En este contexto, alrededor de 100 personas debieron dejar sus viviendas y, en su mayoría, se encuentran alojadas en casas de familiares. El municipio también dispone de un espacio para recibir a algunas familias y organiza recorridas para acercar alimentos, agua y otros elementos necesarios.

“Tenemos el contacto de cada uno. Cualquier cosita, ellos saben que pueden llamar a la hora que sea”, aseguró el intendente, quien destacó que el equipo municipal permanece disponible para atender necesidades sanitarias y otras urgencias.

Escuchá la entrevista completa realizada en Radio Tupambaé:

Transporte y abastecimiento

La crecida también dejó bajo el agua el puerto habitual de la isla, donde se realizaban las operaciones de embarque y desembarque. El agua arrastró los pontones utilizados en ese sector, que debieron ser recuperados a unos mil metros de distancia, según relató Figueredo.

Sin embargo, el servicio de transporte fluvial continúa funcionando mediante un puerto alternativo. El intendente explicó que hay nueve lanchas disponibles y que la cantidad de embarcaciones en circulación se ajusta a la demanda de los pasajeros.

El abastecimiento de los comercios se realiza a través de una balsa privada. A su vez, el municipio espera la habilitación de dos balsas adquiridas con intervención del Gobierno provincial, que permitirían mejorar la conexión con los parajes afectados por el corte de los caminos terrestres.

La intención es facilitar el traslado de los vecinos hacia Ituzaingó para realizar sus compras y luego acercarlos nuevamente a sus lugares de residencia. Figueredo manifestó su expectativa de que los trámites administrativos concluyan durante esta semana.

La ganadería, entre las principales preocupaciones

Uno de los sectores más comprometidos es el ganadero. El intendente estimó que en la isla hay unas 7.600 cabezas de ganado, pertenecientes principalmente a pequeños productores, cuyos campos y áreas de pastura se encuentran afectados por la inundación.

Algunos productores comenzaron a comprar forraje y alimento balanceado para mantener a los animales en los sectores más altos. No obstante, el jefe comunal advirtió que esas medidas son transitorias y que, si la crecida se prolonga, será necesario trasladar parte del ganado hacia campos con pasturas disponibles.

“Habrá que moverlo de alguna manera”, explicó al describir las dificultades que enfrentan las familias que mantienen sus animales en terrenos elevados, pero sin suficiente alimento natural.

La preocupación está vinculada también con la posibilidad de que el nivel del río continúe aumentando. Según los pronósticos mencionados por Figueredo durante la entrevista, entre diciembre y enero podría registrarse una altura de entre 5,50 y 5,60 metros, un escenario que inundaría una mayor superficie de campos y reduciría aún más las áreas disponibles para alimentar al ganado.

El impacto no se limita a la producción pecuaria. La agricultura familiar y las huertas también sufren las consecuencias del exceso de agua y de la humedad acumulada en los terrenos.

La recuperación demandará asistencia

Figueredo explicó que la comunidad está acostumbrada a convivir con las crecidas periódicas del Paraná y recordó que en 2023 atravesaron un episodio con una altura similar a la actual. Sin embargo, señaló que las consecuencias económicas pueden extenderse mucho más allá del momento en que el agua comience a bajar.

La inundación afecta sectores costeros destinados al turismo, una actividad que tiene especial movimiento entre diciembre y marzo o abril. También compromete instalaciones municipales preparadas para recibir visitantes, viviendas, alambrados y terrenos productivos.

El intendente indicó que mantuvo una reunión con un representante de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), a quien le transmitió las necesidades de la comunidad y las tareas que desarrolla el municipio. Según comentó, quedaron en volver a comunicarse para evaluar posibles aportes.

“Lo que hay que hacer es adaptarse a cómo está, tratar de paliar lo mejor posible hasta el momento en que baje”, sostuvo.

El jefe comunal estimó que la recuperación de la normalidad podría comenzar entre febrero y marzo, aunque dependerá de la evolución del río. Una vez que descienda el agua, será necesario evaluar los daños en los campos, reconstruir alambrados y viviendas, y organizar la recuperación de las actividades productivas y turísticas.

Finalmente, Figueredo remarcó que el municipio trabaja para permanecer cerca de los vecinos, aunque reconoció las limitaciones presupuestarias de una localidad pequeña. Por ese motivo, consideró fundamental contar con el acompañamiento del Gobierno provincial y de la EBY, especialmente para asistir a los productores que necesitan grandes cantidades de alimento para sus animales.

“Estamos a disposición al cien por ciento con ellos”, afirmó, y reiteró que la prioridad es acompañar a las familias durante la crecida y preparar las acciones necesarias para la etapa posterior.