El locro, una tradición que vuelve a reunir a los misioneros en cada 25 de Mayo


El plato tiene origen prehispánico y se consolidó como símbolo de encuentro y celebración popular. Cada región y cada familia mantiene recetas propias que se transmiten de generación en generación.

Con la llegada de las fechas patrias, el locro vuelve a ocupar un lugar central en mesas familiares, peñas, clubes y encuentros comunitarios en todo el país. La preparación, que combina maíz blanco, porotos, zapallo y distintos cortes de carne, se convirtió con el paso del tiempo en uno de los platos más representativos de la identidad argentina. Durante la jornada cientos de emprendedores ofrecerán el tradicional plato patrio en distintos puntos de la provincia.

El origen del locro se remonta a los pueblos originarios de la región andina, que preparaban guisos a base de maíz, legumbres y vegetales. Con la llegada de los españoles, la receta incorporó ingredientes cárnicos y embutidos, dando forma a una preparación que terminó fusionando tradiciones indígenas y europeas.

Aunque existen variantes según cada provincia y cada familia, el locro mantiene algunas características comunes: largas horas de cocción, preparación en grandes ollas y una fuerte dimensión social ligada al encuentro y al compartir colectivo.

Una comida asociada al encuentro y la tradición

El locro mantiene un fuerte vínculo con las celebraciones patrias y suele ser protagonista en reuniones familiares, peñas, clubes, escuelas y encuentros comunitarios. La preparación comienza desde temprano y muchas veces se transforma en una actividad colectiva alrededor de la olla, entre mates y charlas mientras el guiso se cocina a fuego lento durante varias horas.

Otra de sus características tradicionales es la preparación en grandes cantidades. El locro rara vez se cocina para pocas personas y forma parte de una costumbre ligada al compartir y al encuentro popular durante fechas como el 25 de Mayo y el 9 de Julio.

Las recetas varían según cada región y cada familia. Algunas versiones incorporan mondongo, cuero o patitas de cerdo, mientras otras utilizan cortes más suaves o priorizan verduras y legumbres. El zapallo sigue siendo uno de los ingredientes fundamentales por la textura cremosa que aporta a la preparación.

Además, el plato suele acompañarse con el tradicional “fritillo”, una salsa elaborada con cebolla, aceite, pimentón y ají que se agrega al momento de servir y que también tiene variantes según el gusto de cada cocinero.