Desde Roma, el arzobispo de Córdoba destacó la importancia de educar para la libertad, acompañar con cercanía y generar espacios de encuentro para quienes atraviesan consumos problemáticos.
El cardenal Ángel Rossi SJ envió un mensaje desde Roma en el marco del II Congreso Arquidiocesano de la Pastoral de Adicciones de Córdoba, donde alentó a construir respuestas comunitarias frente a las adicciones, entendidas como una problemática humana, social y espiritual.
El encuentro, que se desarrolla hasta este viernes bajo el lema “Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo, la comunidad se organiza para dar respuestas”, es organizado por la Universidad Católica de Córdoba (UCC), la Pastoral Arquidiocesana de Adicciones, Cáritas Córdoba, la Familia Grande Hogar de Cristo y la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia.
A través de un videomensaje, el arzobispo de Córdoba retomó cinco ejes planteados por el papa León XIV para abordar esta realidad: educación para la libertad, acompañamiento cercano, fortalecimiento de la autoestima, generación de alternativas de desarrollo humano y la dimensión espiritual.
“No basta con prohibir, hay que educar”, afirmó Rossi, al remarcar la necesidad de acompañar especialmente a los jóvenes para que puedan descubrir el valor de la vida y desarrollar una verdadera libertad interior.
El cardenal también destacó el papel de la escucha y la cercanía como pilares fundamentales en los procesos de recuperación. “El tratamiento de las adicciones no comienza con la moralización, sino con la presencia”, sostuvo, y llamó a brindar un acompañamiento solidario a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
La importancia de los vínculos y la cultura del encuentro
Durante su mensaje, Rossi señaló que la prevención requiere ofrecer espacios concretos donde las personas puedan desarrollar proyectos de vida a través del trabajo, el deporte, la educación y la espiritualidad.
“La cura definitiva para la adicción no reside en la soledad, sino en las relaciones”, expresó, al destacar que la comunidad puede convertirse en un ámbito clave para la recuperación y la reconstrucción de vínculos.
Asimismo, remarcó la importancia de fortalecer la autoestima de quienes padecen consumos problemáticos, ayudándolos a reconocer su valor como personas más allá de las exigencias y presiones sociales.
“Tenemos que creer que pueden cambiar”
En otro tramo de su intervención, el cardenal Rossi subrayó la dimensión espiritual del acompañamiento y aseguró que toda persona conserva la posibilidad de transformarse.
“Tenemos que creer que pueden cambiar. Si no, estaríamos traicionándolos a ellos y a nosotros mismos”, afirmó.
Además, agradeció a quienes forman parte de la pastoral de adicciones y reconoció su tarea como una verdadera “vocación de sanadores”, orientada a cuidar y acompañar a quienes sufren.
Una pastoral presente en las periferias
La apertura del congreso estuvo a cargo del presbítero Pablo Viola, responsable de la Pastoral Arquidiocesana de Adicciones, quien destacó el trabajo realizado por los Hogares de Cristo y por las comunidades que acompañan a personas en contextos de vulnerabilidad.
El sacerdote sostuvo que las respuestas más efectivas surgen del encuentro personal y del compromiso con quienes enfrentan situaciones de exclusión y dependencia.
“Este tiempo demanda más amor”, afirmó Viola, al advertir sobre los riesgos de las respuestas basadas en la indiferencia, la violencia o la estigmatización.
Finalmente, señaló que el congreso busca aportar una mirada pastoral y social que permita fortalecer acciones concretas y orientar políticas públicas desde la experiencia de las comunidades que acompañan a personas con consumos problemáticos en todo el país.

