Este 26 de junio se cumplen 28 años del fallecimiento de Monseñor Jorge Kemerer, primer obispo de la Diócesis de Posadas, quien murió en 1998 tras una extensa labor episcopal dedicada a la Iglesia Católica y al servicio de las comunidades de Misiones.
Nacido en San Rafael, provincia de Entre Ríos, el 13 de septiembre de 1908, fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1932. La Diócesis de Posadas fue creada el 11 de febrero de 1957 mediante la bula pontificia Quandoquidem adoranda del papa Pío XII, comprendiendo entonces todo el territorio de la provincia de Misiones. Kemerer fue designado obispo el 13 de marzo de 1957, recibió la ordenación episcopal el 8 de junio de ese mismo año y tomó posesión de la diócesis el 6 de julio.
Consustanciado con la misión pastoral que le fue encomendada y fiel a la identidad propia del ministerio episcopal, Monseñor Jorge Kemerer desarrolló una intensa labor recorriendo toda la diócesis. Para llegar a las distintas comunidades utilizó los medios de transporte disponibles en cada época, entre ellos barco, automóvil, avioneta, carro polaco y tractor, lo que le permitió conocer de cerca las diferentes realidades de la provincia.
Entre sus gestiones se destacan los reclamos ante los poderes públicos para dar solución a las inundaciones de los ríos Uruguay y Paraná, la búsqueda de una política de integración mediante obras viales, mejoras en el sistema de salud, la promoción de los productos de la región, la regulación de la tenencia de la tierra y la reglamentación del tránsito fronterizo.
Ya en la década de 1960 advertía sobre las necesidades de los agricultores en materia de legislación laboral, los conflictos por la tenencia de la tierra, el aislamiento de algunas regiones, especialmente las ubicadas sobre la costa del río Uruguay, y las carencias en materia de salud. Durante la década de 1980 insistió en la necesidad de fortalecer el arraigo de las comunidades fronterizas con Brasil para efectivizar la soberanía, señalando además las dificultades para la obtención de documentación. En esas situaciones brindó acompañamiento, incluso con asistencia jurídica desde el Obispado.
Como parte de su tarea pastoral también impulsó iniciativas destinadas a los niños, enfermos y personas no videntes. De ese trabajo surgieron la Aldea de Niños, en Oberá, en 1978; SALUS; y el Centro de Rehabilitación del Ciego, inaugurado en Posadas en 1985. Asimismo, promovió la instalación en Misiones de distintas órdenes y congregaciones religiosas.
La promoción integral de las comunidades guaraníes

Uno de los aspectos más destacados de su ministerio fue el trabajo desarrollado junto a las comunidades guaraníes, a quienes definía como «los más pobres entre los pobres», orientando hacia ellos una labor de promoción integral.
En 1978, al cumplirse los 350 años del martirio de los padres Roque González, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, la Diócesis de Posadas celebró una solemne eucaristía bajo el lema «Hacia una nueva Evangelización». La ceremonia fue presidida por el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cardenal Raúl Primatesta, con la participación de once obispos de Argentina, Brasil y Paraguay y numerosos sacerdotes. Para la ocasión fue trasladada desde Paraguay la reliquia del corazón de Roque González.
Pocos días después, Monseñor Kemerer recibió una carta del Paí Antonio Martínez, jefe espiritual de la comunidad guaraní de Fracrán, quien le expresó que ellos habían visto «la luz de Posadas», pero no habían visto «el corazón del que dicen fue nuestro amigo».
Como respuesta, el obispo visitó la comunidad llevando la reliquia de San Roque González. La recepción estuvo marcada por una ceremonia religiosa guaraní con danzas, oraciones y música tradicional. Durante ese encuentro, Antonio Martínez pidió una escuela para sus nietos donde los maestros hablaran guaraní sin avergonzarse de hacerlo y, al mismo tiempo, les enseñaran correctamente el castellano y los conocimientos necesarios para defender el valor de su trabajo.
Junto con la entonces vicerrectora del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya, doctora María L. Micolis, Kemerer inició las gestiones para poner en marcha el Programa de Desarrollo Integral, que comenzó en 1979 en las comunidades de Fracrán y Perutí. Posteriormente fueron inauguradas las instalaciones y chacras del programa: el 13 de junio de 1981 en Perutí y el 20 de junio de 1983 en Fracrán.
El rescate del patrimonio jesuítico-guaraní
Monseñor Kemerer promovió además la recuperación del legado de las Misiones Jesuítico-Guaraníes, inspirando buena parte de su tarea pastoral y educativa.
Respaldó investigaciones históricas y la publicación de obras como Los tres héroes de Caaró y Pirapó, de Leo Kohler; Mapa Histórico-Geográfico de la Provincia de Misiones, de Casiano N. Carvallo y Gustavo Maggi; las dos ediciones de Misiones y sus pueblos de guaraníes, de Guillermo Furlong; Vida de Antonio Ruiz de Montoya, de Gustavo Maggi; y Vida y obra de Antonio Ruiz de Montoya, elaborada por alumnos y profesores del Profesorado en Historia del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya.
También impulsó relevamientos cartográficos y arquitectónicos de los conjuntos guaraní-jesuíticos, apoyó durante años las peregrinaciones a Loreto, donde descansan los restos de Antonio Ruiz de Montoya, y promovió las causas de canonización de los hoy Santos Mártires Rioplatenses y de Antonio Ruiz de Montoya.

Fuentes: Centro de Investigaciones Históricas «Guillermo Furlong» del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya (reseña elaborada por la Lic. María Melgarejo, junio de 2020) y Obispado de la Diócesis de Posadas (reseña histórica institucional).

