“El 30% de las personas considera que el voto no es una herramienta que pueda cambiar la realidad social en el país”, según informe de la UCA.


María Agustina Paternó Manavella, Licenciada en Psicología, Becaria Doctoral del CONICET en el Observatorio de la Deuda Social Argentina habló en Radio Tupambae sobre los resultados del informe “Desigualdades y Retrocesos en el Desarrollo Humano y Social 2010-2022”, que presentó la UCA esta semana.

En primer lugar, María Agustina Paternó Manavella mencionó que “el informe fue presentado esta semana por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), que se titula “Desigualdades y Retrocesos en el Desarrollo Humano y Social”, y que recorre varios aspectos que hacen al bienestar del desarrollo humano y social, que tienen que ver con la salud en general, con la salud mental en específico, y en consideración democrática, las posibilidades de las instituciones”.

Según lo expuesto en el Informe y en consideración del voto como factor de cambio, la Lic. en Psicología dijo que “esos son algunos de los aspectos que consideramos déficit de proyectos personales, y nos referimos a toda esa percepción de las personas que muchos tienen, y que sienten la incapacidad de proyectar metas u objetivos en la Argentina”.

En esta misma línea detalló: “Nosotros venimos viendo la evolución de los indicadores desde 2010 hasta 2022, y los relevamientos en el Observatorio se realizan en el tercer trimestre de cada año. En este momento estamos en campo, y estamos haciendo relevamientos desde el año 2023, con lo cual estamos expectantes, específicamente con algunas cuestiones, como la consideración acerca del voto. Por eso también estamos expectantes de los datos”.

En este sentido Paternó Manavella explicó: “en el segmento de mayor dificultad para proyectarse y planificar, se observó que en los años marcados por Pandemia, en el 2019, 2020 y en el 2021, esto del voto como factor de cambio, lo que nos llamó más la atención es que el 30% de las personas consideran que el voto no es una herramienta que pueda cambiar la realidad social en la que vive”.

“Si bien años electorales como el 2019 y el 2021 disminuyó ese porcentaje, parecería como que surge cierta esperanza en momentos electorales, si vuelve a aparecer el voto como herramienta para cambiar la realidad”. Asimismo, aclaró que “sí, es un porcentaje alto que considera que a pesar de votar, eso no va a cambiar cuestiones en su vida”.

 

En cuanto a las edades, donde se ve mayormente esta mirada o esta percepción de la realidad expuso quecon respecto a esto del voto en particular, lo que nos marcan la mayoría de los indicadores, que tienen que ver con cuestiones con consideraciones democráticas, no hay una gran variabilidad en función de grupos. Es como que parecería que es algo que atraviesa a la sociedad en general. Distinto es, en cuestiones como, por ejemplo, aspectos de salud mental, que ahí sí se observan que hay más diferencias entre algunos grupos”.

 

Respecto de los proyectos personales, en relación con el nivel socioeconómico de las personas, la Becaria Doctoral del CONICET en el Observatorio de la UCA declaró: “cuando uno planifica, siempre tiene en cuenta los recursos con los que cuenta, con lo cual evidentemente, como decíamos recién, esta capacidad para poder proyectar, para establecer metas, se vio afectada a partir de Pandemia”.

“Pero se trata de que hay otros aspectos también que afectan a esta capacidad de proyectar, entre ellos, la crisis socioeconómica, lo laboral, la dificultad de llegar a fin de mes, la dificultad de poder tener un empleo en condiciones formales, evidentemente, también afecta a la capacidad de poder proyectar metas y objetivos”, agregó.

En esta misma línea la licenciada expuso que “algunos de nuestros trabajos recorren otros aspectos con respecto al trabajo, y respecto a la pobreza. Y podemos ver todos los indicadores que hemos trabajado, más allá de ver la diferencia y la evolución temporal desde 2010 hasta 2022, recorremos todas las desigualdades de estos indicadores en función de distintas clases, distintos estratos, diferencias etarias y si hemos visto que por ejemplo, con respecto a cuestiones de salud mental, las personas con mayores carencias materiales, son también los que tienen mayores carencias en aspectos subjetivos, en aspectos de salud mental. Con lo cual podríamos inferir cierta relación entre estos aspectos.

 

Ante la consulta si esta situación afecta la vida diaria de una persona de estar más feliz o no tan feliz, reveló que “uno de nuestros indicadores lo denominamos Sentimiento de Infelicidad. Lo que nos referimos es a aquellas personas que, referían sentirse entre poco o nada felices. Y se trata de cierta percepción o valoración individual que cada uno realiza.  Realmente hablamos de un estado, no de necesitar estar felices un día, sino algo que se mantiene estable en el tiempo, que, si bien puede tener afectaciones del contexto, también depende de la valoración individual”.

“Y vemos que se ha mantenido relativamente estable a lo largo de los años, pero sí acá vemos una gran diferencia, una gran brecha en función de estratos socio-ocupacionales y son las  personas en condiciones de mayor vulnerabilidad socioeconómica, educativa y laboral, los que dicen sentirse en mayor medida poco menos felices”.

 

En cuanto a los proyectos de vida entre hombres y mujeres, señaló que “en varios de los indicadores de salud mental, vemos mayor vulnerabilidad y deterioro en las mujeres. Que también podemos asociarlo pensando en lo que sucedió en Pandemia y pensando en la gran cantidad de demandas, que muchas veces las mujeres tienen que llevar adelante, no solamente con su trabajo acompañando a los hijos, de los hogares, con lo cual todo eso impacta también en su salud mental”.

En relación a la salud mental de este grupo de argentinos que participaron como “muestra” en el estudio de la UCA, comentó: “claramente la salud mental es un conjunto. Por ejemplo, uno de los indicadores que trabajamos es la red a apoyo. Y observamos como eso es uno de los de los puntos positivos que podemos plantear después de la después de la pandemia”.

“Si bien estamos recorriendo algunos indicadores que aumentaron el porcentaje de lo que arrojó el estudio respeto a la infelicidad o de la sintomatología, sí podemos observar cómo hay una disminución del déficit de apoyo social en lo que decimos nosotros que,  quiere decir, que hay más personas que refieren que tienen una red de apoyo de contención con lo cual también podemos pensar que después de la Pandemia, y de haber estado distanciados, encerrados por un tiempo, también pudimos resignificar ese red de apoyo y contención, que claramente, tiene un impacto positivo en nuestra salud mental”.

“Pero como digo, muchas veces se cuenta con apoyo que claramente ayuda y sostiene, pero es importante tener en cuenta otras cuestiones del contexto”.

En alusión al estudio que se hizo a nivel país, María Agustina Paternó Manavella expresó que “contamos con una muestra representativa del país de aproximadamente 5.800 hogares, de regiones urbanas, de las zonas urbanas de 80.000 y tal vez más.

El estudio expone la radiografía económica de la Argentina, yclaramente muestra una imagen de cómo se encuentra el país, previamente a este año electoral, por suerte desde el 2010 hasta el 2022, y de algunas cuestiones en consideraciones democráticas, que es uno de las secciones que presenta el informe recorre algunos de estos datos mencionados.

Con respecto a la confianza en nuestras instituciones, “hay una tendencia general al rechazo o a la desconfianza a ciertas instituciones, como por ejemplo la confianza en la justicia, en general se ha visto un nivel de apoyo bajo en lo de todos los años. La confianza a partidos políticos también y un alto nivel de desconfianza, incluso llegando a únicamente un 8% de confianza en el 2022. Con lo cual son dos aspectos que nos dejan una fotografía de cómo se encontraba el país, el año pasado y cómo nos presentamos ante este año electoral”.

Acerca de, en qué instituciones confían más las personas, dijo que cada uno de estas instituciones demuestra el nivel de confianza y desconfianza, con lo cual, por ejemplo, podemos ver cómo en años marcados por Pandemia, en 2020, 2021, que incluso iniciaba un nuevo gobierno nacional, ahí vemos un alto nivel de confianza.  Un 50% de la población establecía confiar en el gobierno nacional que lamentablemente no se mantuvo ni se afianzó y disminuyó en los años subsiguientes.  Pero sí podemos ver a lo largo de todos los años el nivel de confianza o desconfianza ante esas instituciones”.

Por último, la Lic. en Psicología y Becaria Doctoral CONICET en Observatorio de la Deuda Social Argentina agradeció a los medios principalmente a Radio TupaMbaé y también “a muchos de los artistas porque están pudiendo hablar de estos aspectos que hacen al bienestar, a la salud mental, y que se puede hablar de salud en los medios. Además, desde el Observatorio, siempre lo que planteamos es poder presentar toda esta información, que amplía el debate público, y pone en la agenda pública, aspectos que tal vez en el día a día con respecto a algunos temas como la salud mental, quedan pendientes de seguir trabajando”.