El encuentro regional reunió a 39 diáconos permanentes junto con sus esposas, provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del Nordeste Argentino. La propuesta se desarrolló bajo el lema “Familia diaconal evangelizada sale a misionar”.
Puerto Iguazú (Misiones) fue sede, del 7 al 9 de agosto, del XIX Encuentro Regional de Diáconos Permanentes del Nordeste Argentino (NEA), una instancia de comunión, formación y reflexión que reunió a 39 diáconos permanentes junto con sus esposas.
Participaron representantes de las arquidiócesis de Corrientes y Resistencia y de las diócesis de Posadas, Puerto Iguazú, Oberá, Santo Tomé, Goya, Reconquista, Formosa y San Roque.
El encuentro tuvo como lema “Familia diaconal evangelizada sale a misionar” y estuvo marcado por momentos de oración, formación, reflexión, diálogo y fraternidad. También permitió compartir experiencias pastorales de las distintas comunidades eclesiales que integran la región.
La propuesta estuvo vinculada con el camino del Sínodo de la Sinodalidad, que promueve una Iglesia en la que sus miembros caminan juntos, escuchan, disciernen y anuncian el Evangelio desde la corresponsabilidad.
Una sede con significado especial
La elección de Puerto Iguazú como sede tuvo un significado particular para la Iglesia local, que durante este año conmemora 400 años del inicio de la evangelización en Santa María del Iguazú y el 40° aniversario de la creación de la diócesis.
Durante las jornadas, los participantes estuvieron acompañados por los obispos de Oberá y Puerto Iguazú, monseñor Damián Bitar y monseñor Nicolás Baisi, respectivamente, junto con tres sacerdotes que estuvieron a cargo de distintos espacios de enseñanza y animación pastoral.
En ese marco, los pastores alentaron a los diáconos permanentes a vivir su vocación desde el servicio, la cercanía y la comunión con toda la Iglesia.
Procesión sinodal por las calles de Puerto Iguazú
Uno de los momentos destacados del encuentro fue una procesión sinodal por las calles de la ciudad, durante la cual fueron llevadas la cruz procesional y las imágenes de la Virgen de Santa María del Iguazú y de la Virgen de Itatí, patrona del Nordeste Argentino.
La convivencia entre los matrimonios diaconales, el intercambio de experiencias y los espacios de oración permitieron fortalecer los vínculos fraternos entre los participantes y renovar el compromiso con el servicio al Pueblo de Dios.
El encuentro concluyó como una instancia de comunión regional y de impulso a la misión evangelizadora, con la mirada puesta en una Iglesia sinodal en la que la participación y la fraternidad se traduzcan en un renovado anuncio del Evangelio.


