Celebración interreligiosa en Córdoba renovó el compromiso por la paz y la reconstrucción de la Argentina


Representantes de distintas confesiones religiosas participaron de la Celebración Interreligiosa por la Patria y por la Paz 2026, realizada el 13 de julio en la histórica iglesia San Francisco de la ciudad de Córdoba, donde elevaron una oración conjunta por la unidad nacional y reafirmaron el compromiso de trabajar por una sociedad más reconciliada.

El encuentro fue organizado junto al Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) y reunió a referentes de diversas comunidades de fe en un clima de fraternidad, con el objetivo de pedir por la paz, el bienestar y el futuro del país.

La reflexión central estuvo a cargo del presbítero Javier Soteras, integrante del Comipaz, quien tomó como eje el pasaje del libro de Nehemías (Neh 2,11.17-18) para invitar a mirar el presente con esperanza y asumir un compromiso concreto con la reconstrucción de la Argentina.

«Nehemías no pregunta quién destruyó la ciudad, sino quién está dispuesto a reconstruirla», expresó el sacerdote, al destacar que la respuesta del pueblo de Jerusalén —»¡Levantémonos y construyamos!»— sigue siendo una interpelación vigente para la realidad argentina.

Durante su mensaje, el padre Soteras señaló que los grandes desafíos actuales no son «muros de piedra», sino las heridas provocadas por la pobreza, la violencia, la desconfianza, la fragmentación social y la cultura del enfrentamiento. En ese sentido, sostuvo que la paz comienza cuando el otro deja de ser considerado un enemigo y pasa a ser un compañero con quien compartir un destino común.

El sacerdote también destacó el valor del diálogo entre las distintas tradiciones religiosas y afirmó que el objetivo del encuentro no fue eliminar las diferencias, sino ponerlas al servicio de un bien mayor.

«No venimos a borrar diferencias, sino a sumarnos desde las diferencias», manifestó, al señalar que el amor por la Patria, la dignidad de cada persona y la búsqueda del bien común constituyen el horizonte compartido por las distintas comunidades de fe.

Al concluir su reflexión, invitó a cada participante a preguntarse «qué ladrillo me toca colocar a mí» para colaborar en la reconstrucción del país y convocó a renovar el compromiso de ser constructores de paz, inspirados en las enseñanzas del papa León XIV.