Con motivo de la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebrará este domingo 26 de julio bajo el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), la Iglesia en la Argentina renovó su llamado a acompañar a los adultos mayores y advirtió sobre las situaciones de soledad, exclusión y vulnerabilidad que afectan a muchos de ellos.
La jornada, instituida en 2021 por el papa Francisco y celebrada este año por primera vez bajo el pontificado de León XIV, invita a las comunidades a reflexionar sobre el valor de los mayores y a promover acciones concretas de cercanía y acompañamiento.
Desde el área de Adultos Mayores del Secretariado para la Pastoral Familiar de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia (Cevilaf), la Dra. María Elisa Petrelli señaló que muchas personas mayores atraviesan situaciones de aislamiento, incluso cuando cuentan con familiares.
«Los hijos trabajan largas horas y tienen sus propias familias, por lo que disponen de poco tiempo. Muchas personas mayores sienten que molestan o que son una carga para sus familiares y, por eso, prefieren no pedir ayuda», explicó en declaraciones a AICA.
Petrelli también advirtió que la exclusión digital representa un obstáculo creciente para los adultos mayores, ya que numerosos trámites vinculados con la salud, los bancos y otros servicios se realizan exclusivamente de manera virtual, limitando su acceso y reduciendo el contacto personal. A ello se suman las bajas jubilaciones, que —afirmó— afectan tanto las condiciones materiales como el bienestar emocional de este sector.
Una pastoral con los adultos mayores
Por su parte, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo emérito de Corrientes e integrante de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia de la Conferencia Episcopal Argentina, sostuvo que la Iglesia debe avanzar hacia una pastoral que integre activamente a los adultos mayores.
El prelado destacó la necesidad de pasar de una pastoral «para» los mayores a una pastoral «con» los mayores, reconociéndolos como protagonistas de la misión evangelizadora y no únicamente como destinatarios del cuidado pastoral.
Asimismo, subrayó que el desafío consiste en evitar que los adultos mayores queden al margen de la vida comunitaria, promoviendo una Iglesia que escuche, integre y confíe responsabilidades a quienes, por su experiencia y testimonio de fe, continúan siendo una presencia valiosa para la transmisión del Evangelio.
Gestos concretos para la Jornada
Con vistas a la celebración del 26 de julio, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida propuso que cada diócesis organice una celebración eucarística dedicada a los adultos mayores, presidida por el obispo en la catedral, y promueva visitas a las personas mayores que viven solas o permanecen en residencias y hogares de larga estadía.
El organismo vaticano también alentó a involucrar especialmente a los jóvenes, invitándolos a visitar a sus abuelos y a aquellos adultos mayores que carecen de compañía, además de destinar las colectas de la Jornada a iniciativas de apoyo para los ancianos en situación de pobreza.
En la Argentina, el área de Adultos Mayores del Secretariado Cevilaf impulsa además un programa de sustentabilidad intergeneracional y una jornada de espiritualidad para jubilados basada en las catequesis del papa Francisco. El material pastoral preparado para esta celebración fue distribuido a las diócesis y movimientos eclesiales.
Un compromiso que va más allá de una fecha
Desde el Dicasterio remarcaron que la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores busca promover una cultura del encuentro permanente y no limitar la atención a una única celebración anual.
En ese sentido, señalaron que el verdadero sentido del lema «Yo no te olvidaré» se expresa en los gestos cotidianos de cercanía, escucha, oración compartida y acompañamiento, para que ninguna persona mayor quede sola ni excluida de la vida de la comunidad cristiana.

