A 40 años de su creación, la EFA San Ignacio consolida su modelo educativo en la ruralidad


En Cultura en Diálogo, autoridades y estudiantes de la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) 1405 de San Ignacio compartieron detalles sobre el funcionamiento, la historia y el impacto de esta institución pionera en la provincia de Misiones, que este año conmemora cuatro décadas de trayectoria.

La rectora del establecimiento, Romina Golemba, destacó que la EFA San Ignacio, fundada en 1986, fue la primera de su tipo en la provincia, impulsada por el padre José Marx junto a un grupo de familias que buscaban garantizar el acceso a la educación para jóvenes de zonas rurales. “Es el resultado de un trabajo colectivo que comenzó en 1985 con la creación de la Asociación de Padres, y que hoy sigue creciendo”, señaló.

Ubicada en Villa Emma, a unos 3 kilómetros de la Ruta Nacional 12, la institución funciona actualmente en un predio consolidado gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad. En sus inicios, las actividades se desarrollaban en la parroquia local, hasta que una familia donó el terreno donde hoy se levanta el edificio escolar. Las primeras construcciones se realizaron con donaciones gestionadas desde Alemania, mientras que el crecimiento posterior fue posible gracias al compromiso de las familias.

En 2021, la EFA fue beneficiada con infraestructura de “escuela modelo”, lo que permitió incorporar nuevos dormitorios, espacios recreativos, áreas de robótica y producción, como invernaderos. Esta mejora posicionó al establecimiento como uno de los referentes educativos en el ámbito rural.

Actualmente, la institución cuenta con una matrícula de 110 estudiantes —con capacidad para 140— provenientes de distintas localidades, desde General Urquiza hasta Santa Ana. Una de las particularidades de este ciclo lectivo es la mayor presencia femenina entre el alumnado.

El modelo pedagógico se basa en el sistema de alternancia, que combina 15 días de formación en la escuela con 15 días en el entorno familiar. “Durante la estadía, los estudiantes no solo cursan materias teóricas, sino que también participan de talleres prácticos y desarrollan habilidades productivas”, explicaron desde la institución.

En este sentido, el trayecto formativo incluye desde primer año talleres de producción agropecuaria, con fuerte énfasis en la práctica. A lo largo de los años, los estudiantes abordan distintas áreas como producción animal, horticultura, viveros, industria y emprendimientos. En cuarto y quinto año, además, desarrollan proyectos de investigación que culminan con una exposición abierta a la comunidad en la tradicional Expo Proyecto, realizada en noviembre.

La rectora, quien además es exalumna del sistema EFA en Leandro N. Alem y profesora de Historia, resaltó el valor humano de la institución. “La EFA es familia. Trabajamos de manera articulada con los padres, que son parte fundamental a través de la Asociación y el Consejo. Sin ese trabajo conjunto sería imposible sostener este modelo”, afirmó.

Asimismo, destacó la articulación con diferentes organismos como el INTA, el municipio, cooperativas y organizaciones como UNEFAM y la Fundación Padre José Marx, que acompañan el desarrollo de proyectos y fortalecen la propuesta educativa.

A lo largo del año, la EFA organiza diversas actividades abiertas a la comunidad, entre ellas la Expo Proyecto, jornadas de integración con escuelas primarias, la fiesta de la familia y celebraciones por el Día de las EFAs, que se conmemora el 22 de junio.

Con más de 30 instituciones similares en la provincia, el legado de aquella primera experiencia en San Ignacio continúa vigente. “Fue una idea pensada para los jóvenes de la zona rural, y hoy vemos sus frutos en cada egresado y en cada familia que forma parte de esta gran comunidad”, subrayó la rectora.

El audio de la entrevista a Romina Golemba en Radio Tupambaé:

La experiencia de una estudiante de la EFA de San Ignacio

En Cultura en Diálogo, una estudiante de quinto año de la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de San Ignacio también compartió su experiencia educativa, destacando el modelo pedagógico basado en la alternancia, el trabajo comunitario y la formación práctica.

Luján Lagutt, oriunda de Gobernador Roca, contó que su llegada a la institución se dio a partir de la recomendación de familiares. “No conocía nada de la escuela, pero me llamó la atención. Hoy estoy en quinto año y la verdad que me parece muy buena. Aprendí muchas cosas”, expresó.

Uno de los aspectos que más remarcó fue el sistema de alternancia, que combina períodos de estudio en la institución con estadías en el hogar. “El primer año me costó mucho adaptarme, sobre todo por estar lejos de mi mamá, pero con el tiempo me acostumbré”, relató.

En cuanto a lo académico, señaló que las prácticas son uno de los puntos más valorados. “Lo que más me gusta es salir afuera, trabajar en las actividades”, indicó. En la EFA, los estudiantes participan en tareas vinculadas a la producción agropecuaria, como el cuidado de animales —cerdos y gallinas ponedoras— y el trabajo en huertas y plantaciones.

Además, la formación incluye la organización de actividades internas. Los alumnos se distribuyen en distintos sectores como cocina, panadería, limpieza, huerta y cuidado de animales. “Tenemos rotaciones por trimestre y también una ‘equipo auxiliar’ que organiza las tareas. Se aprende mucho en cada área”, explicó.

La convivencia también es parte central de la experiencia educativa. Luján comentó que comparte habitación con otras cinco compañeras durante las dos semanas de estadía en la institución. “El compañerismo es lo principal. Somos como una familia, siempre nos ayudamos”, destacó.

En el tramo final de su formación secundaria, la estudiante aún evalúa su futuro académico. “Me gustaría trabajar con niños. Estoy pensando en ser maestra jardinera o psicóloga, pero todavía lo estoy definiendo”, señaló.

Otro de los ejes de la propuesta educativa es el desarrollo de proyectos productivos. En su caso, Luján trabaja en la elaboración de esponjas vegetales con enfoque ecológico. “Cada compañero tiene su propio proyecto: mermeladas, carpintería, cosas innovadoras. La idea es que también se puedan comercializar”, explicó.

La modalidad también contempla el desarrollo de actividades en el hogar durante los períodos de alternancia. “Cuando volvemos a casa llevamos trabajos prácticos. En mi caso también tengo un pequeño emprendimiento de ropería”, agregó.

Finalmente, la joven valoró la formación integral que brinda la institución, no solo en contenidos tradicionales, sino también en habilidades prácticas y laborales. “Cuando uno piensa en buscar trabajo, ya tiene varias herramientas y experiencias”, afirmó.

A modo de invitación, Luján alentó a otros jóvenes a sumarse a la propuesta educativa: “Destacaría el compañerismo y las materias. Es algo diferente a lo tradicional y se aprende mucho”.

El audio de la entrevista a Luján Lagutt en Radio Tupambaé: