El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, reconoció que las elevadas tasas de interés que enfrentan los hogares están contribuyendo al aumento de la morosidad y sostuvo que, para muchas familias, el costo financiero actual resulta difícil de afrontar. El funcionario planteó que la salida debería darse mediante acuerdos entre bancos y deudores, con tasas más bajas y plazos más extensos.
Werning realizó estas declaraciones este jueves en Puerto Iguazú, durante la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se desarrolla en la ciudad y continuará este viernes con la presencia del presidente Javier Milei.
Durante su exposición, el vicepresidente del BCRA analizó la evolución del crédito y la morosidad en la Argentina y marcó una diferencia entre la situación de las empresas y la de las familias. Según explicó, mientras las compañías lograron acceder a financiamiento a costos considerablemente menores, el alivio para los hogares fue más limitado.
“Las tasas de interés son altas y esas tasas de interés altas inducen a la mora porque son impagables en términos reales para muchos”, afirmó Werning al referirse al deterioro de la capacidad de pago de las familias.
El funcionario señaló que, luego del fuerte incremento de las tasas registrado durante el shock cambiario asociado a las elecciones de 2025, los bancos redujeron con rapidez el costo real del financiamiento destinado a las empresas. Atribuyó esa evolución a una menor percepción de riesgo político, las expectativas de reformas y las perspectivas de remonetización y acumulación de reservas.
De acuerdo con su exposición, el costo financiero para las empresas llegó a ubicarse en aproximadamente un quinto del nivel alcanzado durante el momento de mayor incertidumbre. Esta reducción, sostuvo, permitió que la morosidad empresarial permaneciera contenida.
“Es más, es menor la mora en empresas hoy que durante el último ciclo de expansión de crédito del sector privado en la era de Macri”, aseguró.
El problema de las familias
Para los hogares, el comportamiento fue diferente. Werning indicó que las tasas de financiamiento para las familias bajaron apenas una cuarta parte desde el máximo alcanzado durante la etapa electoral y todavía representan alrededor de tres cuartos de aquel pico.
El vicepresidente del Banco Central también relacionó el incremento de los incumplimientos con decisiones de endeudamiento tomadas por personas que esperaban una aceleración de la inflación o una devaluación después de las elecciones. Según su diagnóstico, esas expectativas dejaron a numerosos hogares expuestos a un costo financiero que no se redujo en la misma proporción que el correspondiente a los préstamos empresariales.
Ante este escenario, Werning planteó que la principal herramienta debería ser la refinanciación de las deudas existentes, pero bajo condiciones que permitan recuperar la capacidad de pago.
“Las soluciones reales son las que atacan la causa raíz y no atentan contra el acceso al crédito”, sostuvo.
En ese sentido, reclamó que las entidades financieras ofrezcan condiciones diferentes para quienes atraviesan dificultades para cumplir con sus obligaciones. “Las refinanciaciones tienen que venir con tasas de interés mucho más bajas para darle oportunidad de pago. Tienen que venir con plazos más largos”, afirmó.
Críticas a trasladar las pérdidas a los deudores
Werning cuestionó la estrategia de los bancos que buscan compensar las pérdidas derivadas de los créditos en mora mediante un incremento de las tasas que pagan aquellos clientes que todavía cumplen con sus obligaciones.
“En la medida que haya bancos que quieran compensar el costo de la mora, de las pérdidas en que incurrieron, no con capital sino cobrándole mucho más a las familias, la probabilidad de generar un círculo virtuoso de repago de crédito es muy baja”, advirtió.
Para el funcionario, las entidades deberían reconocer las pérdidas y, a partir de allí, avanzar con una política crediticia que permita recuperar a los deudores.
“Los bancos que reconocen que una pérdida es una pérdida y hay que buscar recuperar lo posible y mirar hacia adelante quizás pueden tener una política de tasas con las familias con una dinámica mucho más similar a la que tuvieron con las empresas”, señaló.
Werning remarcó además que la solución no debería depender de recursos públicos, sino de una negociación directa entre las partes. “Es una solución entre privados, entre los bancos y los deudores”, insistió.
Refinanciaciones y evolución de la mora
El vicepresidente del BCRA destacó que las refinanciaciones ya vienen creciendo con fuerza y consideró que esta tendencia podría anticipar una futura reducción de la morosidad. Sin embargo, advirtió que el resultado dependerá de las condiciones que ofrezcan las entidades financieras.
“La clave es a qué costo los bancos refinancian”, remarcó.
Según explicó, el crédito destinado a las familias dejó de caer, aunque todavía no ingresó en una etapa de expansión. Un aumento del stock de préstamos acompañado por una reducción en la cantidad de nuevos deudores que ingresan en situación irregular podría modificar progresivamente la relación entre el volumen de crédito y la morosidad.
En cuanto al indicador general de incumplimientos, Werning sostuvo que la mora habría alcanzado un techo o estaría cerca de hacerlo. Los datos presentados durante la convención muestran que el indicador se mantuvo estable durante los últimos tres meses, alrededor del 7,7%.
Al mismo tiempo, señaló que el crédito bancario al sector privado comenzó a acelerarse desde mayo, particularmente en los préstamos denominados en dólares y en el financiamiento destinado a empresas.
Durante su exposición también se refirió a algunas iniciativas legislativas destinadas a aliviar la situación de los deudores. Werning cuestionó esas alternativas y las calificó de “populistas”, al considerar que determinadas medidas de alivio podrían terminar afectando el acceso al crédito en el futuro.

