La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) postergó el paro nacional previsto para este lunes y lo reprogramó para el 9 de febrero, en cumplimiento de la Ley de Esencialidad. No obstante, el gremio confirmó que se mantendrán asambleas y medidas de protesta en las terminales aéreas, lo que podría generar demoras y afectaciones en los vuelos desde el inicio de la semana.
La decisión de reprogramar la huelga responde a la normativa vigente que regula los servicios públicos esenciales, la cual exige un preaviso mínimo de cinco días naturales antes de la realización de medidas de fuerza. En ese marco, ATE evalúa concretar un cese total de actividades por 24 horas el lunes 9 de febrero.
A pesar de la suspensión formal del paro, el sindicato se declaró en estado de asamblea permanente y “afectación inmediata”, una modalidad que podría provocar interrupciones parciales en la operatoria aeroportuaria. Según advirtieron fuentes gremiales, las protestas impactarían en áreas clave para la seguridad y el despacho de aeronaves, como el control terrestre, los servicios de bomberos, la sanidad aeroportuaria y la inspección de pistas.
El conflicto tiene su origen en reclamos salariales. Desde ATE denunciaron el incumplimiento en el pago de los haberes correspondientes al 31 de enero y la anulación de un aumento en el adicional por “racionamiento”. De acuerdo con el gremio, ese incremento ya figuraba en el sistema de liquidación SARHA, pero habría sido suspendido por decisión oficial tras objeciones de otros sectores sindicales que no recibieron el mismo beneficio.
La situación continúa en desarrollo y la normalización plena de los servicios dependerá de las próximas presentaciones que el sindicato realice ante la autoridad laboral. Mientras tanto, se recomienda a los pasajeros verificar el estado de sus vuelos antes de concurrir a los aeropuertos, especialmente en provincias como Misiones, ya que la realización de asambleas sorpresivas podría alterar los cronogramas durante la jornada. La tensión gremial y los retrasos salariales mantienen un clima de incertidumbre en las terminales aéreas del país.

