El régimen venezolano denunció este sábado una serie de ataques militares contra objetivos estratégicos en Caracas y zonas aledañas, que atribuyó a las fuerzas armadas de Estados Unidos, y anunció la declaración del estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional. Los hechos se produjeron horas antes de que el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmara la captura de Nicolás Maduro.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, informó de los presuntos bombardeos en un mensaje difundido en redes sociales durante la madrugada. En la grabación, de aproximadamente seis minutos, calificó la operación como una “agresión militar criminal” y aseguró que se utilizaron helicópteros de combate desde los cuales se lanzaron misiles y cohetes contra la capital venezolana.
“El país ha sido objeto de una invasión que representa el mayor ultraje sufrido por la nación”, afirmó el funcionario, quien anunció el despliegue de “todos los medios terrestres, aéreos, navales, fluviales y misilísticos” para la defensa del territorio. Padrino López llamó además a la población a mantener la calma y evitar el pánico.
Poco después, el régimen difundió un comunicado oficial a través de la televisión estatal en el que declaró el estado de excepción, denominado “estado de Conmoción Exterior”, tras las explosiones registradas en Caracas y en instalaciones militares cercanas. Entre los puntos afectados se encontraría Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país, donde se observaron incendios tras varias detonaciones.
Según periodistas de la agencia AFP presentes en la capital, las explosiones se produjeron alrededor de las 02:00 hora local (06:00 GMT) y estuvieron acompañadas por ruidos similares al sobrevuelo de aeronaves.
En el comunicado, las autoridades venezolanas acusaron al Gobierno de Estados Unidos de violar la Carta de las Naciones Unidas y advirtieron que la presunta agresión “amenaza la paz y la estabilidad regional, particularmente en América Latina y el Caribe”. El texto sostiene que el objetivo del ataque sería el control de los recursos estratégicos del país, especialmente el petróleo, acusación que Washington ha rechazado en ocasiones anteriores.
El decreto de excepción ordena la activación inmediata de los planes de defensa nacional, el despliegue del Comando para la Defensa Integral de la Nación y la movilización de estructuras civiles y militares en todo el país. Asimismo, el régimen anunció que presentará denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados.
En el plano internacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó su “profunda preocupación” por los reportes de explosiones y actividad aérea inusual en Venezuela, y confirmó que su gobierno sigue de cerca la evolución de los acontecimientos.
Los hechos se producen en un contexto de creciente tensión entre Caracas y Washington. En días recientes, el presidente Donald Trump había advertido que el liderazgo de Maduro “estaba llegando a su fin” y lo había acusado de encabezar una red internacional de narcotráfico, acusaciones que el gobierno venezolano niega de forma reiterada.
La situación en Venezuela permanece en desarrollo, mientras se esperan nuevas reacciones internacionales y detalles adicionales sobre el alcance de los ataques y las consecuencias políticas y militares tras la confirmación de la captura de Nicolás Maduro.

