Una peregrinación que permitió conocer la obra del Hogar Santa Teresita del Niño Jesús en Oberá


Una visita al Jardín Bíblico de Oberá se transformó en una experiencia de fe y solidaridad para integrantes de la comunidad Inmaculado Corazón de María de Villa Cabello, de Posadas. La propuesta se realizó en el marco de las actividades preparatorias para las fiestas patronales de la comunidad, que se celebrarán el próximo 8 de septiembre.

Mabel Urbina, integrante de la comunidad, contó la experiencia en el programa Cultura en Diálogo y explicó que alrededor de 60 personas participaron de la peregrinación, que incluyó el rezo del Santo Rosario durante el viaje y una visita tanto al Jardín Bíblico como al Hogar Santa Teresita del Niño Jesús, ubicado en el mismo predio.

Según relató, el espacio fue impulsado originalmente por el sacerdote Guillermo Hayes, de la Congregación del Verbo Divino. El proyecto surgió a partir de las visitas que el religioso realizaba al Hospital Samic de Oberá, donde tomó contacto con personas con discapacidad que se encontraban en situaciones de abandono y con una elevada necesidad de asistencia.

La obra comenzó con la creación del hogar y posteriormente se incorporó el Jardín Bíblico, un espacio rodeado de naturaleza que cuenta con un recorrido inspirado en el Vía Crucis y grandes representaciones religiosas.

Durante la visita, uno de los aspectos que más impactó a los peregrinos fue conocer la realidad de las personas alojadas en el hogar. Urbina señaló que allí viven entre 40 y 50 personas, desde niños hasta adultos, muchas de ellas con un alto grado de dependencia para realizar actividades cotidianas.

La entrevistada destacó especialmente la historia de un niño llamado Mario Junior, cuyo caso habría sido uno de los motivos que impulsaron al padre Guillermo a avanzar con la creación del hogar. El niño había nacido con hidrocefalia y, según el relato transmitido durante la visita, los médicos estimaban que tendría una expectativa de vida muy corta. Sin embargo, vivió tres años y su historia quedó vinculada al origen de la institución.

Urbina remarcó que muchas de las personas alojadas requieren asistencia permanente para levantarse, higienizarse, vestirse, alimentarse y trasladarse. Algunas necesitan alimentación procesada y otras cuentan con botón gástrico, mientras que también hay quienes requieren ayuda para comer.

“Para nosotros es una colaboración mínima, pero para ellos representa la vida misma”, expresó al referirse a la importancia de acompañarlos durante las comidas y en otras actividades cotidianas.

La visita también permitió conocer las necesidades materiales del hogar. Entre los elementos que pueden resultar de utilidad mencionó pañales para adultos, artículos de limpieza, ropa y alimentos no perecederos. También destacó la importancia de la colaboración económica y del trabajo voluntario para tareas de limpieza y organización.

De acuerdo con lo explicado durante la visita, el hogar se sostiene mediante el acompañamiento de la congregación y la colaboración de la comunidad. Los recursos son necesarios no solo para la atención de las personas alojadas, sino también para afrontar los gastos vinculados con asistentes, enfermeros y el mantenimiento del predio.

Más allá de las donaciones, Urbina puso el acento en el valor de la presencia. Señaló que muchas de las personas alojadas no pueden comunicarse verbalmente y que el contacto, una sonrisa, una caricia o simplemente permanecer un momento a su lado pueden convertirse en una forma concreta de acompañamiento.

La experiencia también generó inquietudes entre los propios integrantes de la peregrinación. Algunas personas manifestaron su intención de regresar y colaborar luego de conocer por primera vez la realidad del hogar.

En ese sentido, Urbina consideró que la visita permitió “conocer para dar a conocer” una obra que, pese a encontrarse en Misiones, todavía es desconocida para muchas personas y comunidades.

La peregrinación fue concebida como la primera actividad dentro de las celebraciones patronales del Inmaculado Corazón de María. El objetivo inicial era compartir una jornada de oración y encuentro, pero la experiencia terminó abriendo también una posibilidad concreta de solidaridad.

El Jardín Bíblico y el Hogar Santa Teresita del Niño Jesús quedaron así como dos espacios que, según la experiencia relatada por la comunidad de Villa Cabello, invitan no solo al encuentro con la fe, sino también al compromiso con quienes necesitan acompañamiento y asistencia permanente.

Desde la comunidad posadeña plantearon la posibilidad de que otras parroquias y grupos puedan conocer el lugar, realizar visitas y colaborar con las necesidades del hogar, ya sea mediante donaciones o a través de su tiempo y presencia.