Tras 25 años de negociaciones, la Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo comercial con el Mercosur, un paso político clave que deja ahora en manos del bloque sudamericano la ratificación final, prevista para el 17 de enero. Una vez firmada, comenzará el proceso de aprobación parlamentaria, y según estimaciones de la UE, el acuerdo podría entrar en vigor a finales de este año.
El pacto, que combina ejes comerciales, políticos y de cooperación, establece reglas claras sobre comercio exterior, estándares regulatorios y flujos de inversión. Su impacto directo sobre la Argentina despierta expectativas en los sectores exportador, industrial y financiero.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno celebraron los avances. Quirno calificó el acuerdo como “el entendimiento más ambicioso alcanzado entre ambos bloques tras más de tres décadas de negociaciones”, y destacó que permitirá a la Argentina y al Mercosur acceder de manera preferencial al mercado europeo, compuesto por 450 millones de consumidores y con un 15% del producto bruto mundial.
Según un documento de la delegación argentina de la UE, se proyecta que las exportaciones de Europa al Mercosur crezcan un 39%, mientras que las del Mercosur a Europa lo harían un 17%, equivalentes a 48.700 y 8.900 millones de euros, respectivamente.
Beneficios y alcance del acuerdo
El entendimiento elimina aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa y otorga preferencias para otro 7,5%, beneficiando al 99% de los productos agrícolas. Además, reduce el 91% de los aranceles que el bloque sudamericano impone a los productos europeos.
“El valor central del acuerdo no es tanto la creación inmediata de comercio, sino la previsibilidad de reglas, sobre todo sanitarias, ambientales y sociales”, señaló Gustavo Idígoras, titular de Ciara-CEC y exrepresentante argentino ante la UE. La normativa permitirá negociar de manera más efectiva condiciones de comercio e inversión y atraer capitales europeos, especialmente hacia la industria alimenticia, en un contexto donde la producción agrícola europea tiende a disminuir.
El economista Dante Sica, de Abeceb, agregó que el acuerdo envía una señal de seguridad jurídica a los inversores, alineando las normas locales con estándares internacionales de primer nivel. Además, permitirá a numerosas industrias argentinas acceder a un mercado de alto poder adquisitivo con aranceles gradualmente eliminados, sin poner en riesgo la competitividad de la industria local.
Impacto en cifras
Entre los principales efectos para la Argentina, destacan:
- Acceso preferencial al mercado europeo: 99% de las exportaciones agrícolas alcanzadas por beneficios arancelarios.
- Eliminación y reducción de aranceles: productos como harina y porotos de soja, maní, frutas frescas, frutos secos, aceites vegetales, productos de pesca y alimentos procesados verán un ingreso más competitivo.
- Cuotas arancelarias: se establecen cupos para productos sensibles, como carnes, arroz, maíz, miel, quesos y leche en polvo, entre otros.
- Cambios en derechos de exportación (DEX): retenciones sobre exportaciones a la UE comenzarán a reducirse desde el tercer año, con topes progresivos, especialmente en el complejo sojero.
- Previsibilidad sanitaria y fitosanitaria: reglas claras para auditorías, habilitaciones y criterios científicos en sanidad animal, inocuidad alimentaria y biotecnología.
- Limitación de instrumentos discrecionales: se restringe el uso de licencias de importación y exportación, promoviendo transparencia y previsibilidad.
- Alineamiento regulatorio e institucional: facilita comercio, servicios, compras públicas y propiedad intelectual, estableciendo un marco normativo más sólido.
Respaldo del sector empresarial
El avance del acuerdo recibió apoyo de múltiples actores económicos. La Cámara Argentina de Comercio y Servicios destacó que beneficiará a empresas y consumidores, mientras que el Grupo de los 6 (UIA, SRA, CAC, Bolsa, Adeba y Camarco) resaltó su potencial para generar empleo de calidad. La Asociación Empresaria Argentina subrayó que el entendimiento facilitará el acceso a nuevos mercados con reciprocidad y equilibrio.
El acuerdo UE-Mercosur representa, según los analistas, un hito estratégico que redefine las condiciones comerciales e institucionales para la Argentina, abriendo nuevas oportunidades para exportadores, industria y flujos de inversión, y colocando al país en una posición más competitiva dentro del comercio global.

