En un movimiento que marca el fin de años de aislamiento aéreo, los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela anunciaron la reapertura inmediata de su espacio aéreo para vuelos comerciales. El acuerdo fue sellado mediante una conversación telefónica entre el presidente Donald Trump y la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, confirmando una sintonía bilateral inesperada tras meses de máxima tensión.
Desde Washington, Trump ratificó que los ciudadanos estadounidenses podrán viajar «de manera directa y segura» a Venezuela, calificando el vínculo actual como «sólido». Por su parte, el Palacio de Miraflores destacó que esta nueva etapa prioriza la seguridad operacional y la cooperación internacional, reactivando rutas clave para el comercio y el turismo regional.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó la asunción como un hecho histórico que refuerza la subordinación del poder militar al poder civil. Para analistas consultados por la prensa internacional, la combinación entre la reapertura del espacio aéreo y el reordenamiento del mando militar busca proyectar estabilidad política y previsibilidad institucional, dos factores clave para cualquier intento de normalización externa.
Así, la reapertura del espacio aéreo muestra la distensión entre Washington y Caracas y consolida un escenario de diálogo que, de sostenerse, puede tener efectos económicos y geopolíticos de mayor alcance en los próximos meses.

