Tras los bombardeos en Teherán, confirman la muerte de Ali Khamenei y se abre una etapa de incertidumbre en Irán


El líder supremo del régimen iraní, Ali Khamenei, murió este sábado tras los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán. La información fue confirmada públicamente por el presidente estadounidense Donald Trump, a través de su cuenta en la red social Truth Social, luego de varias horas de incertidumbre sobre el paradero del ayatolá.

“Khameneí, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto”, expresó el mandatario norteamericano en un mensaje difundido durante la tarde. En el mismo pronunciamiento sostuvo que el hecho representa “la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”.

Previamente, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había señalado en un discurso televisado que existían “indicios” de que el líder iraní no había sobrevivido al bombardeo contra su complejo de seguridad en el corazón de la capital. Medios israelíes informaron luego que ambos mandatarios habrían visto una imagen del cuerpo recuperado entre los escombros.

Más de tres décadas en el poder

Khamenei ejercía como líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, figura central de la Revolución Islámica de 1979. Su designación requirió una reforma constitucional que permitió que un experto en jurisprudencia islámica pudiera acceder al máximo cargo político-religioso del país.

Nacido en 1939 en Mashad, proveniente de una familia clerical, se formó en los centros religiosos de Najaf y Qom. Durante el régimen del sah Mohammad Reza Pahlavi fue detenido en varias oportunidades por su militancia opositora. Tras el triunfo revolucionario, ocupó puestos clave en la nueva estructura de poder, incluida la presidencia entre 1981 y 1989, en plena guerra entre Irán e Irak.

En 1981 sobrevivió a un atentado atribuido a los Muyahidines del Pueblo que le dejó secuelas permanentes en la mano derecha. Su cercanía con Khomeini resultó determinante para su posterior ascenso a la conducción suprema del Estado.

Política exterior y tensiones internas

Durante su liderazgo, Khamenei consolidó el control sobre el Gobierno, el Parlamento y la Guardia Revolucionaria, y sostuvo una línea abiertamente antinorteamericana y antiisraelí. Bajo su conducción, Irán impulsó el desarrollo de su programa nuclear, lo que derivó en sanciones internacionales y en una escalada de tensiones regionales.

Teherán amplió además su red de influencia en Medio Oriente mediante el respaldo a organizaciones como Hezbollah, Hamas y los hutíes de Yemen.

En el plano interno, su gestión estuvo marcada por la represión de la disidencia y el control de las protestas sociales. El malestar se profundizó desde 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, detenida por la llamada “policía de la moral”, hecho que desencadenó manifestaciones masivas en distintas ciudades del país.

El interrogante sucesorio

La muerte del presidente Ebrahim Raisi, considerado uno de los posibles sucesores, ya había abierto un debate interno sobre la transición en la cúpula del poder. En las últimas horas volvió a mencionarse el nombre de Mojtaba Khamenei, hijo del ayatolá, aunque las tensiones entre las distintas facciones podrían profundizarse.

Con la desaparición de la figura que concentró el poder político y religioso durante más de tres décadas, Irán enfrenta ahora un escenario de alta incertidumbre. La definición de la sucesión y la reacción de la estructura institucional serán determinantes para el rumbo del país en un contexto regional marcado por la creciente tensión geopolítica.