En medio de una investigación judicial que pone bajo la lupa el manejo de recursos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, habló públicamente por primera vez sobre las denuncias por presunta corrupción que alcanzan a su gestión y afirmó que atraviesa la situación con calma. “Lo llevo tranquilo, no estoy imputado, nada”, sostuvo.
Las acusaciones, que comenzaron a tomar forma hacia fines de 2025, apuntan a supuestas irregularidades financieras, con presuntos desvíos de dinero hacia sociedades privadas vinculadas a personas cercanas a Tapia y a otros dirigentes de la AFA. El titular del organismo, sin embargo, buscó despegarse del impacto judicial y diferenció lo que observa en la cobertura mediática de su experiencia cotidiana. “Son dos realidades distintas: la de los medios y la de la gente”, expresó.
Durante su estadía reciente en Mar del Plata, Tapia aseguró que recibió muestras de apoyo en la vía pública. “A donde voy es igual”, declaró en diálogo con La Nación. En ese sentido, vinculó el respaldo popular al éxito deportivo de la Selección argentina en el Mundial de Qatar 2022 y afirmó que esa reacción social contrasta con el clima de sospecha que rodea la causa judicial. “Esta es la verdad”, enfatizó, en referencia al contacto directo con la gente.
El dirigente reconoció que sigue con atención la evolución de las denuncias vinculadas a contratos y movimientos financieros de la AFA, aunque remarcó que en su vida diaria no recibe cuestionamientos. “Con lo otro no pasa nada”, dijo, y explicó que su mayor preocupación inicial fue el impacto familiar. “Los pibes ya están grandes”, agregó, al señalar que sus hijos están preparados para afrontar la exposición pública.
En el plano político, Tapia mantuvo en los últimos días encuentros con funcionarios y dirigentes del peronismo bonaerense. Durante su paso por el balneario de Punta Mogotes compartió almuerzos con amigos y recibió la visita de Carlos Bianco, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, y de Santiago Pérez Teruel, asesor general del gobierno bonaerense. Según reconstrucciones periodísticas, fue el propio Tapia quien solicitó tomarse una fotografía junto a ambos funcionarios.
Estos contactos se suman a reuniones previas con intendentes como Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), además de vínculos fluidos con Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Federico Achával (Pilar). En San Vicente, el club Estrella del Sur —presidido por Mantegazza— competirá este año por primera vez en la Primera C y su estadio lleva el nombre de “Chiqui Tapia”.
La investigación por los fondos de la AFA
En paralelo a las declaraciones del presidente de la AFA, avanza una investigación judicial que analiza el destino de fondos generados por la Selección argentina. A partir de registros bancarios confidenciales y documentación surgida de un discovery ordenado en Estados Unidos, se reconstruyó un esquema financiero que habría operado durante los últimos años bajo la órbita de la actual conducción.
Según esa documentación, una empresa privada radicada en Florida, TourProdEnter LLC, concentró ingresos provenientes de patrocinadores internacionales y derechos comerciales de la Selección, sin que esos fondos ingresaran de manera directa a las cuentas formales de la AFA. La firma, controlada por Javier Faroni y su esposa Erica Gillette, habría actuado como una “caja central” desde la cual se realizaron transferencias a otras sociedades, intermediarios financieros y personas físicas, sin una separación clara entre gastos deportivos y otros destinos.
La causa se originó a partir de una denuncia del empresario Guillermo Tofoni, vinculada a conflictos contractuales por la organización de partidos amistosos, y permitió detectar movimientos por montos millonarios entre 2023 y 2024. Entre los registros figuran transferencias por más de 10 millones de dólares en 2023 a cuentas de TourProdEnter en bancos estadounidenses, bajo conceptos como sponsorship payment, que no habrían pasado por la contabilidad oficial de la AFA.
La investigación también señala giros posteriores hacia sociedades offshore y empresas radicadas en Argentina, algunas de ellas consideradas “fantasma”, por montos que superarían los 40 millones de dólares. A su vez, se identificaron pagos sin justificación aparente vinculada a la actividad futbolística, incluyendo transferencias a personas del entorno personal de dirigentes y gastos en servicios de aviación privada y actividades náuticas.
Otro eje del expediente es la presunta utilización de estos fondos para operaciones en el exterior, como la compra del club italiano Perugia Calcio, mediante transferencias canalizadas a través de sociedades relacionadas con los mismos administradores de TourProdEnter. También se investiga el envío de grandes sumas a un broker financiero con sede en Montevideo, en el marco de contratos cuya legalidad y trazabilidad están siendo analizadas por la Justicia.
El contraste entre los balances oficiales de la AFA y el recorrido del dinero reflejado en los registros bancarios es uno de los puntos centrales de la causa. La fragmentación de los fondos y su administración fuera del país dificultaron los controles locales y activaron la intervención de organismos estadounidenses, como la Justicia federal y el FinCEN, que aportaron documentación clave.
Mientras el expediente avanza y podría arrojar nuevas revelaciones, Tapia insiste en que no está imputado y que atraviesa el proceso con tranquilidad, apoyado en el respaldo que, según afirma, recibe fuera del ámbito judicial y mediático.

