“Subsidiar no es regalar: Es una inversión en el bienestar común”


En exclusiva con Radio Tupa Mbae, el vicepresidente de Cáritas diocesana, Padre Alberto Barros, abordó la alarmante problemática del hambre que aqueja a diversos sectores de la población argentina, destacando el papel crucial que desempeña Cáritas tanto a nivel nacional como local en la mitigación de esta crisis humanitaria.

Asimismo, analizó detenidamente el reciente pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Argentina, que enfatizó que “la comida no puede ser utilizada como una variable de ajuste” en tiempos de crisis.

Ante este complejo panorama que enfrenta Argentina, el Padre Barros resaltó la relevancia del principio de subsidiariedad, haciendo eco de las enseñanzas del Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tutti. Subrayó que el Estado debe respaldar y subsidiar a las organizaciones que brindan servicios para el bien común, destacando que esto no se trata de regalos ni de justicia social como un robo, sino de la colaboración necesaria para garantizar una vida digna para todos.

Enfatizó que el subsidio del Estado no constituye un gasto, sino una inversión esencial para fortalecer el tejido social, incluyendo comedores barriales y otros servicios comunitarios, siempre bajo un estricto control y transparencia. Insistió en la necesidad de que cada entidad contribuya según sus capacidades, pero reconoció que el Estado tiene el deber de respaldar aquellos esfuerzos que contribuyen al bienestar colectivo y en que la transparencia en la gestión de estos recursos es fundamental para garantizar la confianza y eficacia en la prestación de estos servicios.

Y agregó que la inversión estatal en estas iniciativas no solo beneficia a quienes más lo necesitan, sino que fortalece la cohesión social y fomenta una sociedad más justa y equitativa para todos sus miembros.

El Padre Barros comenzó enfatizando la gravedad del problema, destacando las miles de familias que enfrentan una situación angustiante debido a la falta de acceso a alimentos básicos. Hizo eco del reciente pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Argentina, que instó a que “la comida no puede ser una variable de ajuste”, y denunció la interrupción abrupta de los suministros de alimentos a numerosos comedores comunitarios y programas sociales.

Destacó que si bien la auditoría de los fondos recibidos es necesaria, no se puede permitir que se prive a los más vulnerables de un derecho fundamental como es el acceso a la alimentación. Criticó duramente la decisión del gobierno nacional de recortar estos programas en un momento de profunda crisis socioeconómica, exacerbada por la devaluación, la inflación y la falta de empleo.

El Padre Barros hizo hincapié en la necesidad de un enfoque integral para abordar esta crisis, que va más allá de la simple distribución de alimentos. Subrayó la importancia de la educación de calidad y el fomento del empleo genuino como pilares fundamentales para combatir la pobreza a largo plazo.

De este modo, el sacerdote se refirió a la importancia de la solidaridad comunitaria y la colaboración entre diversos actores sociales, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los movimientos sociales y criticó la postura tecnocrática y la falta de sensibilidad del gobierno hacia las necesidades reales de la población, instando a un enfoque más centrado en las personas y en el bien común.

En relación con los convenios entre Cáritas y el Estado, el Padre Barros aclaró que estos subsidios son destinados a programas de ayuda alimentaria y educativa, como el programa Emaús, que brinda apoyo escolar a niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Rechazó las interpretaciones erróneas sobre estos convenios, señalando que Cáritas no es el único interlocutor en la distribución de estos fondos y abogó por una mayor participación de los movimientos sociales y las comunidades barriales en estos programas.

Finalmente, el Padre Barros comentó sobre el reciente encuentro entre el Papa Francisco y el presidente argentino, Javier Milei, expresando su esperanza de que el diálogo entre ambos pueda contribuir a una mayor sensibilización sobre las necesidades sociales urgentes y a una reconsideración de las políticas económicas del gobierno.

Para concluir, el sacerdote reflexionó sobre la postura centralista del presidente argentino Javier Mieli y cuestionó el ajuste “brutal” aplicado a las provincias. Expresó su preocupación por esta visión que parece desestimar el valor y la contribución del interior del país al crecimiento nacional. Subrayó la importancia de una perspectiva más federal que, aunque se proclama, no se refleja en la realidad, advirtiendo sobre las posibles consecuencias negativas que esta actitud podría acarrear en el futuro.