El uso de medicamentos para bajar de peso, como la semaglutida (Ozempic y Wegovy), ha experimentado un crecimiento explosivo en Argentina. En los últimos meses, el número de pacientes trepó de 30.000 a 150.000 mensuales, con proyecciones que estiman superar el millón para el año 2026.
Este fenómeno ha puesto en alerta a la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO). Los especialistas advierten sobre los riesgos de la expansión descontrolada de estas drogas, señalando posibles cuadros de deshidratación, problemas renales y el inminente «efecto rebote» si se interrumpe el tratamiento.
Cirugía bariátrica vs. fármacos: la brecha de efectividad
Frente a la rapidez de los fármacos, la cirugía bariátrica se consolida como la opción con resultados más profundos. Un estudio de 2025 publicado en la revista Obesity reafirma que técnicas como el bypass gástrico o la manga gástrica logran una pérdida de peso significativamente superior a cualquier terapia farmacológica.
El principal obstáculo de los medicamentos es la «brecha de adherencia». Según Lucas Sabatella, autor de la investigación, más de la mitad de los usuarios suspenden el tratamiento a los pocos meses. Víctor Valentí, de la Clínica Universidad de Navarra, destaca que mientras la cirugía ofrece resultados sostenibles, la interrupción del fármaco «casi siempre deriva en la recuperación del peso perdido».
Requisitos legales para acceder a la cirugía en Argentina
En el país, las intervenciones bariátricas están reguladas por la Ley 26.396, que garantiza la cobertura de prepagas y obras sociales. Los candidatos deben cumplir con los siguientes criterios:
-
Perfil físico: Edad entre 18 y 70 años. Un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 40, o mayor a 35 si existen enfermedades asociadas (diabetes, hipertensión o apnea del sueño).
-
Historial médico: Acreditar al menos cinco años de obesidad y haber intentado tratamientos convencionales (dieta y ejercicio) durante un año sin éxito.
-
Evaluación obligatoria: Es indispensable contar con el apto de un equipo multidisciplinario que incluya nutricionistas, psicólogos, cardiólogos y cirujanos.
-
Compromiso: El paciente debe estar libre de adicciones y comprometerse por escrito a un seguimiento médico de por vida y a cambios permanentes en su estilo de vida.
La otra cara de la moneda
Una nueva investigación publicada en el British Medical Journal advierte que quienes abandonan inyecciones para adelgazar como Ozempic o Wegovy recuperan el peso perdido cuatro veces más rápido que aquellos que dejan una dieta tradicional. Mientras que el método convencional registra una reganancia de 0,3 kg mensuales, los pacientes que suspenden los fármacos recuperan un promedio de 0,8 kg por mes, regresando a su peso inicial en apenas un año y medio.
La doctora Susan Jebb, investigadora de la Universidad de Oxford y coautora del estudio basado en datos de 9.000 pacientes, subrayó que los usuarios deben ser conscientes de este riesgo de recuperación acelerada al finalizar el tratamiento. Si bien estas inyecciones logran reducir una quinta parte del peso corporal, los expertos insisten en que aún se necesitan más estudios de largo plazo, ya que las cifras actuales son estimaciones basadas en un año de seguimiento.

