Mientras la red solidaria en torno a los damnificados del incendio en el barrio Los Oleritos se reorienta para cubrir necesidades alimenticias y de mobiliario, los coordinadores del operativo destacaron gestos particulares que han marcado la jornada. Entre ellos, el Secretario del Foro de Seguridad, Miguel Larrea, subrayó la valiosa contribución de la comunidad colombiana residente en la ciudad.
En medio de la urgencia por conseguir muebles para las seis familias que sufrieron pérdidas totales, un grupo de ciudadanos colombianos se hizo presente con donaciones de alto valor logístico. Según detalló Larrea, «una parte de la comunidad colombiana nos trajo dos camacuchetas, tres ventiladores y un roperito», elementos críticos para que los afectados puedan comenzar a reconstruir sus hogares.
El referente barrial calificó el gesto como «impresionante», no solo por el mobiliario entregado, sino también porque aportaron «una caja bastante robusta de alimentos no perecederos», cubriendo así los dos frentes más necesitados en este momento: infraestructura básica y comida.
Por otro lado, la organización ha solicitado a la población cesar el envío de indumentaria. «El tema de ropas yo creo que ya está suficiente».
El foco de la ayuda se traslada ahora exclusivamente a los insumos para la vida diaria. Larrea enfatizó que «no está habiendo» suficientes alimentos y que se requiere con urgencia equipamiento de cocina: «Vamos por lo que se necesita: el plato, la olla, la sartén, la cuchara, el vaso, el jabón».
Desde el Foro de Seguridad y la Parroquia Jesús Misericordioso, expresaron un profundo agradecimiento a la ciudadanía de Posadas, cuya respuesta fue inmediata y contundente. La empatía demostrada por los vecinos permitió cubrir en tiempo récord la necesidad de ropa para las familias afectadas, un gesto fundamental para contener la emergencia inicial y brindar las primeras respuestas ante la tragedia.
Sin luz y bajo temperaturas extremas
Un desafío crítico que agrava la situación en Los Oleritos es la persistente falta de suministro eléctrico en medio de la ola de calor que azota a la capital misionera. La interrupción del servicio impide el uso de ventiladores y sistemas de refrigeración, elementos vitales para sobrellevar las altas temperaturas registradas en estas jornadas. Esta carencia genera una profunda preocupación entre los vecinos, ya que expone a riesgos de deshidratación y golpes de calor a la población más vulnerable.

