El documento final del encuentro propone fortalecer el diálogo, cuidar el trabajo frente al avance de la inteligencia artificial, proteger a los jóvenes y vivir la próxima visita del papa León XIV a la Argentina como una oportunidad de reencuentro.
La Comisión Episcopal de Pastoral Social dio a conocer el documento final de la Semana Social 2026, que concluyó este domingo en Córdoba con un llamado a “organizar la esperanza”, reconstruir la fraternidad y tender puentes hacia el bien común en un contexto marcado por profundas transformaciones sociales y tecnológicas.
El mensaje, titulado Puentes hacia el bien común, reúne las reflexiones desarrolladas durante el encuentro, que se realizó entre el 4 y el 6 de septiembre. El documento afirma que el bien común “no es una abstracción teórica, sino la forma social de la dignidad humana” y señala a la justicia social como un criterio indispensable para hacerlo realidad.
Los participantes también expresaron su alegría por la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre. En ese sentido, consideraron que su paso por Buenos Aires, Córdoba y Luján representa “un llamado al reencuentro fraterno” y una invitación a recuperar la escucha y la corresponsabilidad.
Trabajo, tecnología y cuidado de las personas
Uno de los principales ejes del documento estuvo centrado en la relación entre economía, producción y trabajo en tiempos de inteligencia artificial.
En este sentido, se reafirma que el trabajo continúa siendo “el gran ordenador de la vida” y se plantea la necesidad de avanzar hacia una transición tecnológica acompañada por gobernanza y límites éticos, de manera que la persona humana nunca sea “variable de ajuste” frente a la eficiencia o el lucro.
El documento también advierte sobre las consecuencias del poder digital en la vida cotidiana, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Expresa preocupación por situaciones como la ansiedad, el aislamiento social, el crecimiento de los suicidios y el impacto de las apuestas online.
Ante este escenario, reivindica el valor de los vínculos presenciales, el juego y el deporte, así como el papel de las capillas, los clubes de barrio y las escuelas como ámbitos fundamentales para reconstruir la vida comunitaria.
Ecología integral y memoria histórica
La Semana Social también reafirmó la perspectiva de la ecología integral, inspirada en la enseñanza de la Iglesia. El documento sostiene que “no hay dos crisis sino una sola crisis socioambiental” y, en ese marco, respalda el cuidado de los humedales, del agua y del ambiente.
Asimismo, reconoce la importancia de la tierra para la identidad de los pueblos originarios.
La reflexión estuvo acompañada por el paso de los participantes por la Casa de la Memoria, en el marco del 50° aniversario del golpe de Estado. Allí recordaron el testimonio de los mártires riojanos y del beato Enrique Angelelli.
En ese contexto, reafirmaron que “la paz verdadera es fruto de la justicia y se cimenta sobre la verdad histórica”.
Un llamado a construir fraternidad
Durante el mensaje de cierre, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, profundizó los contenidos abordados durante el encuentro bajo el lema “Salvaguardar la humanidad y tejer la fraternidad: el principio del bien común en el cambio de época”.
Inspirado en la encíclica Magnifica humanitas y en la figura bíblica de Nehemías, el prelado llamó a construir una sociedad fundada en la corresponsabilidad y la cultura del encuentro, frente a la fragmentación y la polarización.
Entre las propuestas destacó la necesidad de “desarmar las palabras” para contribuir a desarmar la tierra, promover la sinodalidad y fortalecer las alianzas entre las familias, las escuelas, las organizaciones sociales y el Estado.
También planteó que la inteligencia artificial y el uso de los datos deben estar siempre al servicio de la dignidad humana.
El documento concluye con una invitación a asumir, como Nehemías, la tarea de “levantar lo caído” y convertirse en “piedras vivas” de una civilización del amor.
Finalmente, los participantes pusieron el futuro de la Patria bajo la protección de la Virgen de Luján y del Santo Cura Brochero.

