El Patriarcado Latino anunció cambios excepcionales en las celebraciones litúrgicas debido al conflicto armado. Habrá instancias de oración local y una jornada especial por la paz.
La escalada del conflicto en Medio Oriente obligó a modificar de manera significativa las celebraciones de la Semana Santa en Jerusalén. El Patriarcado Latino confirmó la cancelación de la tradicional procesión del Domingo de Ramos, uno de los actos más emblemáticos del calendario cristiano en Tierra Santa.
La decisión fue comunicada a través de un documento firmado por el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, quien detalló que las condiciones actuales impiden el normal desarrollo de las celebraciones litúrgicas en los lugares santos.
“La tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén queda cancelada”, señala el comunicado. En su lugar, se prevé un momento de oración por la ciudad, en un sitio que será definido según la evolución de la situación.
El texto también informa que la Misa Crismal fue postergada “hasta nuevo aviso”, con la posibilidad de celebrarse durante el tiempo pascual, una vez que las condiciones lo permitan. La medida cuenta con la aprobación del Dicasterio para el Culto Divino.
El patriarca advirtió que el contexto bélico no solo alteró las celebraciones actuales, sino también el tradicional camino de preparación cuaresmal. “No pudimos vivir el camino comunitario hacia la Pascua”, expresó, al tiempo que describió la imposibilidad de celebrar juntos como “una herida” que se suma a las consecuencias del conflicto.
Ante la incertidumbre, las autoridades eclesiásticas indicaron que las decisiones se tomarán día a día, en diálogo con otras Iglesias cristianas y las autoridades competentes. No obstante, ya se anticipa que “no serán posibles las celebraciones ordinarias abiertas a todos”.
A pesar de estas restricciones, las iglesias parroquiales permanecerán abiertas para la oración local. Desde el Patriarcado se alentó a los sacerdotes a promover la participación de los fieles en las liturgias en la medida de lo posible, adaptándose a las limitaciones vigentes.
En este contexto, el cardenal Pizzaballa convocó a una jornada especial de oración por la paz para el sábado 28 de marzo. Durante ese día, los fieles están invitados a rezar el Rosario por las víctimas del conflicto, utilizando un texto preparado por el custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.
“Si no podemos reunirnos como quisiéramos, no renunciaremos a la oración”, afirmó el patriarca, quien también llamó a sostener la esperanza en medio de la adversidad.
En el tramo final del mensaje, subrayó el sentido pascual como fuente de fortaleza espiritual: “La Pascua nos recuerda que ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra. La tumba vacía es el signo de la victoria de la vida sobre el odio”.
Las celebraciones de este año, marcadas por la guerra, reflejan así una Semana Santa atípica en Jerusalén, donde la fe busca sostenerse en medio de un escenario de profunda incertidumbre.

