La Santa Sede advirtió sobre los riesgos de la militarización del espacio exterior y el uso de la inteligencia artificial como armas, en un contexto de creciente expansión de los presupuestos de armamento a nivel global.
Monseñor Daniel Pacho, subsecretario del Sector Multilateral de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, se dirigió este miércoles a la Conferencia de Desarme 2026, organizada por la ONU en Ginebra, y renovó el llamamiento de la Iglesia al desarme, considerado un “imperativo moral” para garantizar la paz y el desarrollo humano integral.
“El desarme no es un fin en sí mismo, sino una herramienta clave para generar confianza y lograr una paz justa y duradera”, afirmó monseñor Pacho. El representante del Vaticano expresó su preocupación por la proliferación nuclear y calificó la disuasión basada en la amenaza de fuerza como “irracional”, subrayando que reemplaza los esfuerzos diplomáticos y aumenta el riesgo de devastación global.
Espacio exterior como foco de conflicto
El prelado señaló que el espacio ultraterrestre se ha convertido en un nuevo foco de tensión entre grandes potencias. “La militarización del espacio ya es una realidad y conducirá a conflictos, a menos que se implementen medidas concretas de confianza y responsabilidad colectiva”, advirtió.
Monseñor Pacho recordó que la exploración y el uso del espacio deben mantenerse exclusivamente para fines pacíficos, conforme al Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, considerado una “incumbencia común de toda la humanidad”.
Riesgos de la inteligencia artificial militarizada
En su discurso, el representante de la Santa Sede alertó sobre el creciente uso de armas autónomas y sistemas de inteligencia artificial en conflictos bélicos. “Cuando las armas autónomas se convierten en combatientes, desaparece la capacidad humana para el juicio moral y la toma de decisiones éticas, reduciendo peligrosamente el umbral del conflicto”, explicó.
Monseñor Pacho pidió que los humanos mantengan el control sobre cualquier uso de la fuerza y propuso una moratoria en el desarrollo de armas autónomas letales.
Finalmente, instó a los participantes de la conferencia a avanzar hacia acuerdos concretos de desarme, capaces de verificar el uso responsable de nuevas tecnologías militares y contener la escalada del gasto en armamentos. “Para que la humanidad avance hacia una paz auténtica y duradera, es crucial que esta Conferencia logre acuerdos sólidos y duraderos”, concluyó.

