Cada 12 de octubre, la Iglesia celebra la festividad de San Carlo Acutis, el joven italiano que utilizó sus conocimientos informáticos para difundir la fe católica. Canonizado el 7 de septiembre de 2025, es considerado un modelo para los jóvenes por su amor a la Eucaristía, la oración y el servicio a los demás.
San Carlo Acutis es recordado cada 12 de octubre por su testimonio de fe y por haber puesto las nuevas tecnologías al servicio de la evangelización. Conocido como el apóstol de internet, el joven italiano demostró que la vida cotidiana, el estudio y los recursos digitales pueden convertirse en oportunidades para anunciar el Evangelio.
Durante la Misa de canonización, celebrada en el Vaticano el 7 de septiembre de 2025, el papa León XIV destacó que Carlo encontró a Jesús en su familia, en la escuela y, especialmente, en los sacramentos. También señaló que integró de manera natural la oración, el deporte, el estudio y la caridad en su vida cotidiana.
Una fe que se expresó en la vida cotidiana
Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, Inglaterra, en el seno de una familia italiana. Meses después, sus padres regresaron a Italia y se establecieron en Milán, donde el joven creció y desarrolló un profundo interés por la fe católica.
Desde pequeño manifestó una especial devoción por Jesús y, durante su adolescencia, encontró en la Eucaristía el centro de su vida espiritual. Participaba de la Misa con frecuencia, rezaba el Rosario y mantenía una relación cercana con la Virgen María.
Su testimonio también se reflejaba en el trato con los demás. Quienes lo conocieron destacaron su alegría, su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno y su preocupación por las personas necesitadas. Además, procuraba acompañar a sus compañeros, especialmente a quienes atravesaban situaciones difíciles.
En octubre de 2006, cuando tenía 15 años, le diagnosticaron leucemia mieloide aguda. Ante la enfermedad, expresó su deseo de ofrecer sus sufrimientos por el Señor, el Papa y la Iglesia. Falleció el 12 de octubre de ese año y, por su vínculo espiritual con San Francisco, fue sepultado en Asís, Italia.
Internet al servicio de la evangelización
Uno de los aspectos más conocidos de su vida fue el uso de la informática para difundir contenidos relacionados con la fe. Carlo desarrolló un sitio web dedicado a recopilar y divulgar información sobre milagros eucarísticos, con el propósito de acercar a otras personas a la presencia de Jesús en la Eucaristía.
Su iniciativa lo convirtió en un referente para quienes buscan utilizar las herramientas digitales con fines educativos y evangelizadores. Lejos de considerar la tecnología un obstáculo para la fe, supo aprovechar sus posibilidades para compartir el mensaje cristiano.
Entre sus frases más conocidas se encuentra: «La Eucaristía es mi autopista al Cielo», una expresión que resume la importancia que otorgaba a la comunión y a la adoración eucarística.
Aunque disfrutaba de actividades propias de su edad, como los videojuegos, el deporte y los encuentros con amigos, Carlo procuró mantener a Dios en el centro de sus decisiones. Su vida mostró que la santidad no está reservada a una época determinada ni exige apartarse de las actividades cotidianas, sino que puede vivirse a través del amor a Dios y al prójimo.
De beato a santo de la Iglesia católica
La causa de beatificación de Carlo Acutis comenzó en 2013. En 2018 fue declarado venerable y el 10 de octubre de 2020 fue beatificado en Asís.
El camino hacia los altares estuvo acompañado por el reconocimiento de dos milagros atribuidos a su intercesión. El primero ocurrió en Brasil y permitió su beatificación. El segundo, aprobado por el papa Francisco el 23 de mayo de 2024, correspondió a la recuperación de una joven costarricense que había sufrido un grave accidente en bicicleta en Florencia, Italia.
Finalmente, el papa León XIV presidió su canonización el 7 de septiembre de 2025, incorporándolo al calendario de los santos de la Iglesia católica.
En su festividad, San Carlo Acutis es presentado como un ejemplo para las nuevas generaciones: un joven que encontró en la Eucaristía la fuerza para vivir su fe y que utilizó sus talentos para compartirla con los demás.
Su testimonio invita a reflexionar sobre el uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías, y recuerda que también en el mundo digital es posible promover valores cristianos, acompañar a quienes sufren y anunciar el Evangelio.

