Las Consagradas Diocesanas Custodias del Santísimo Sacramento vivieron recientemente su retiro anual en Garupá, un tiempo dedicado al silencio, la oración y la renovación interior. Bajo la guía espiritual del presbítero Sebastián Escalante, las participantes se centraron en profundizar su consagración y fortalecer los lazos de fraternidad.
Durante los días de retiro, las consagradas se dedicaron a la escucha, la oración y al descanso espiritual, experiencias que les permitieron regresar a su misión con la fe renovada y el corazón fortalecido por la presencia de Jesús Eucaristía.

