Reglamento para fuerzas federales: Bullrich restablecerá el uso de armas de fuego sin dar voz de alto


La ministra Patricia Bullrich anunciará en conferencia de prensa el restablecimiento de la vigencia de la resolución 956/2018. Qué dice el reglamento.

A menos de dos meses de haber asumido su segunda gestión en el Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich tomó la decisión de restablecer una antigua normativa lanzada durante el macrismo y que, tras la llegada del Frente de Todos, fue derogada por su sucesora. Se trata de la habilitación a las fuerzas federales de utilizar armas de fuego sin necesidad de dar la voz de alto.

Según se supo, la titular de la cartera de Seguridad anunciará este jueves en conferencia de prensa el restablecimiento de la vigencia del «Reglamento General para el Empleo de las Armas de Fuego por parte de los Miembros de las Fuerzas Federales de Seguridad”, implementado bajo la resolución 956/2018 y comúnmente denominado «Doctrina Chocobar».

El reglamento, que fuera suspendido por la exministra Sabina Frederic en 2019, volverá a habilitar a las fuerzas de seguridad a utilizar armas letales frente a un delito sin la necesidad de dar la voz de alto ni de mediar una agresión previa.

Bullrich encabezará este jueves una conferencia de prensa junto al Secretario de Seguridad, Dr. Vicente Ventura Barreiro, y al jefe de Prefectura Naval Argentina, prefecto general Guillermo Giménez Pérez, donde anunciarán la vuelta del reglamento del protocolo para armas de fuego en su compromiso inquebrantable de “proteger a quienes nos protegen”, señalaron desde el Ministerio.

Qué dice el Reglamento para el uso de armas de fuego

El Reglamento establece en su articulo 3° que «Ante el necesario empleo de armas, los funcionarios de las Fuerzas Federales de Seguridad deberán identificarse como tales intimando de viva voz a cesar la actividad ilícita». Sin embargo, acto seguido manifiesta que «Se exceptúa de este requisito en aquellas situaciones donde dicha acción pueda suponer un riesgo de muerte o de lesiones graves a otras personas, cuando se pusiera indebidamente en peligro sus propias vidas o su integridad física, o cuando resultare ello evidentemente inadecuado o inútil, dadas las circunstancias del caso».

El protocolo habilita el uso de armas letales «cuando resulten ineficaces otros medios no violentos», cuando sea en «defensa propia o de otras personas, en caso de peligro inminente de muerte o de lesiones graves» o para «impedir la comisión de un delito particularmente grave, que presente peligro inminente para la vida o la integridad física de las personas».

Entre otros aspectos, el inciso c.3 del artículo 4° protege el accionar policial al habilitar la respuesta efectiva con arma de fuego inclusive en caso en que la contraparte «efectuase movimientos que indiquen la inminente utilización de un arma».

Cabe destacar que el reglamento no tendrá validez para el caso de manifestaciones o protestas públicas, ya que continuará vigente la normativa que establece el uso de armas no letales en aquellos casos.

Qué es la doctrina Chocobar

A mediados del mes pasado, la ministra de Seguridad recibió en sus oficinas al policía Luis Chocobar, condenado por el crimen del delincuente Juan Pablo Kukok en La Boca en 2017.

El foco principal de la reunión se centró en la necesidad de incorporar modificaciones al artículo 34 del Código Penal, con el objetivo de contemplar «la diferencia de fuerzas y la situación de legítima defensa cuando el agresor se encuentra en fuga».

La figura de Chocobar se hizo pública cuando en la mañana del 8 de diciembre de 2017 en el barrio porteño de La Boca dos jóvenes hirieron al turista norteamericano Frank Wolek, a quien pretendían robarle una cámara de fotos: al advertir la situación, el efectivo intervino y asesinó a uno de los ladrones, llamado Pablo Kukoc.

En el juicio realizado por el hecho, el Tribunal Oral de Menores número dos lo condenó a dos años de prisión por el homicidio «en exceso del cumplimiento del deber», aunque lo autorizó a seguir siendo miembro de la Policía aunque sin realizar «funciones operativas» ni utilizar armas de fuego por cinco años.

Desde que se conoció el caso, Bullrich respaldó abiertamente a Chocobar en reiteradas oportunidades.