La directora de la Fundación Futuro Verde y diseñadora de moda sostenible, Erica Vega, cuestionó con dureza los recientes dichos del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que “nunca compró ropa en Argentina”. Para la referente del sector, se trató de una expresión “insensible” que desconoce la crítica situación que atraviesa la industria textil nacional.
En declaraciones a la FM Santa María de las Misiones, Vega señaló que la afirmación del funcionario resulta especialmente preocupante en el actual contexto económico. “Viniendo de un ministro de Economía, una frase así es bastante insensible y desconectada de la realidad, sobre todo cuando hoy vemos fábricas que cierran, despidos y pérdida de empleos”, sostuvo. Y agregó: “Fue como desvalorizar toda la industria nacional, que está bastante golpeada”.
La diseñadora advirtió además sobre las consecuencias a mediano y largo plazo de privilegiar el consumo de productos importados. “Hoy vemos barato, pero mañana va a ser mucho más caro, porque a medida que se compren más productos en el exterior va a haber menos capacidad de trabajo en las industrias locales, menos empleo y menos oportunidades”, afirmó.
En ese sentido, Vega consideró que las declaraciones del ministro se inscriben dentro de una política de apertura de importaciones. “Se justifica diciendo que así los precios son más bajos y que el mercado local entra en competencia, pero la producción nacional no cuenta con los beneficios necesarios para competir con plataformas como Temu o Shein, que son verdaderos monstruos en términos de precios”, remarcó.
La referente del sector textil explicó que existen costos estructurales que dificultan cualquier competencia directa. “Es muy difícil competir cuando los impuestos son altos, los alquileres son altos y la logística también. Realmente pelear con esas plataformas es imposible”, señaló.
El valor de la moda sostenible
Desde su experiencia en el diseño sostenible, Vega destacó que el diferencial de la industria local no está en el precio, sino en el valor agregado. “Se puede competir en calidad, diseño y en productos de nicho, como la moda sostenible, pero no en precio. Sí en concepto y en el valor que tiene una prenda”, afirmó.
Explicó que este enfoque surge como respuesta al modelo de fast fashion, caracterizado por la producción masiva y el uso intensivo de recursos naturales. “La industria textil contamina enormemente. La moda sostenible apuesta a reutilizar y reciclar materiales, reduciendo el consumo de agua, energía y los traslados”, indicó.
Además, subrayó el impacto positivo en las economías regionales: “La moda sostenible inyecta recursos en la economía local, compra insumos a productores locales, contrata mano de obra local y genera empleos verdes”.
Por último, Vega reclamó políticas públicas que acompañen al sector. “Las importaciones pueden existir, pero deben ir de la mano de políticas que beneficien a la industria nacional, sobre todo cuando hay plusvalor de diseño o de sostenibilidad”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó el caso de Brasil, donde —según explicó— la apertura comercial convive con un Estado que sostiene a las marcas locales y protege los puestos de trabajo.
Desde Misiones, donde desarrolla su actividad, destacó además la creciente conciencia ambiental y el respaldo al diseño local como una oportunidad para el desarrollo del sector.
Fuente: Primera Edición

