«Que la visita del Papa nos ayude a vivir en comunión y poner por delante el bien común y la solidaridad», pidió Mons. Martínez


El obispo de la diócesis de Posadas se refirió a la expectativa por la llegada de León XIV a la Argentina y destacó la movilización de los fieles que se organizan por sus propios medios para participar de los encuentros en Buenos Aires y Córdoba. También compartió detalles de su encuentro privado con el Pontífice, valoró el significado pastoral de la visita y habló sobre el sostenimiento económico de las comunidades y los preparativos para la peregrinación a Loreto.

A pocos días de la llegada del papa León XIV a la Argentina, el obispo de la diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, destacó la expectativa que genera la visita apostólica y la respuesta de los fieles que se preparan para participar de las distintas celebraciones previstas en el país. En su habitual micro radial de los miércoles en Radio Tupambaé, consideró que la movilización de los peregrinos constituye una expresión significativa de la fe del pueblo argentino.

«Es un ambiente de preparación para la venida del Papa León a América del Sur, a Uruguay, y después a la Argentina. Estamos en cuenta regresiva. Estamos muy próximos«, expresó.

El obispo señaló que esa expectativa se percibe tanto en los medios de comunicación como en las comunidades y destacó la cercanía que genera el Pontífice. «Se nota que es un hombre que, en general, también es querido por su persona, por su afabilidad«, manifestó.

En ese contexto, puso especial énfasis en la respuesta de los misioneros que se organizan para viajar a Buenos Aires y Córdoba. Explicó que no hubo una organización diocesana que dispusiera una infraestructura de transporte para trasladar a los peregrinos, sino que fueron las propias comunidades las que comenzaron a coordinarse para poder participar.

«Es un signo muy fuerte de fe. La gente va por Prevost, va porque es el Papa. En él hay una mirada más profunda, la de reconocer una presencia de Dios. Obviamente, es el sucesor del apóstol Pedro, pero hay una mirada de fe«, sostuvo.

Mons. Martínez consideró que la llegada de León XIV representa un acontecimiento significativo, teniendo en cuenta que transcurrieron casi cuatro décadas desde la última visita de un Pontífice a la Argentina. Al respecto, recordó las visitas de san Juan Pablo II, en 1982 y 1987, y compartió su vínculo personal con el Papa polaco.

«Yo a Juan Pablo II lo tengo muy en el corazón porque el Papa asumió cuando yo era seminarista. Me ordenaron sacerdote al año siguiente y, durante todos mis años como sacerdote, él fue el Papa. Después, él me hizo obispo«, recordó.

También mencionó que fue Juan Pablo II quien lo eligió obispo en 1994, cuando tenía 40 años, y posteriormente dispuso su traslado de Reconquista a Posadas. «Por eso le tengo una gran cercanía«, expresó.

En otro tramo del diálogo, el obispo evocó al papa Francisco y destacó el conocimiento que tenía de la realidad argentina y de las comunidades. Recordó que, durante los encuentros que mantuvieron, el entonces Pontífice se interesaba por las personas y las situaciones particulares de la diócesis.

«Francisco vibraba, todo lo argentino lo recibía. Él estaba al tanto de todo«, afirmó. Como ejemplo, contó que cuando lo recibía le preguntaba por la comunidad de Santos Mártires y recordaba incluso los nombres y apodos de sacerdotes con quienes había compartido su etapa como jesuita.

Escuchá el micro radial de monseñor Martínez en Radio Tupambaé:

El encuentro personal con León XIV

Monseñor Martínez también compartió su experiencia personal con el actual Pontífice. Relató que el 25 de octubre del año pasado solicitó una audiencia privada y pudo mantener un encuentro de aproximadamente 40 minutos con León XIV.

«El año pasado pedí para verlo a León y me recibió en visita privada. Estuve con el Papa León 40 minutos. La verdad es que me quedé tan lleno del Espíritu Santo con el encuentro con él«, manifestó.

Al describir aquella experiencia, destacó especialmente la actitud del Santo Padre durante la conversación. «Es un hombre muy atento, donde su mirada, su persona, recepciona. Estoy agradecido al papa León porque me recibió, pude hablar con él, transmitirle cosas«, señaló.

El obispo adelantó que volverá a encontrarse con el Pontífice durante las actividades previstas para los obispos argentinos. Explicó que el lunes 9 de noviembre participarán de la misa y de la celebración de vísperas en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, antes de compartir una cena privada con León XIV.

Asimismo, mencionó la participación de los obispos en las actividades previstas en Córdoba, la vigilia de los jóvenes y el encuentro de cierre en Luján. Sobre la organización de los traslados, comentó que, debido a la cantidad de obispos participantes, se dispusieron medios de transporte colectivos para facilitar su llegada a los distintos acontecimientos.

Mons. Martínez también manifestó su preocupación por el esfuerzo que deberá realizar el Papa durante la visita, especialmente por la cantidad de compromisos previstos. Recordó que León XIV viene de atravesar una intervención quirúrgica y que tendrá una agenda intensa, con celebraciones, encuentros y numerosos momentos de contacto con los fieles.

«Nosotros vamos a andar de aquí para allá, el pobre Papa tiene un montón de actividades. Es el centro porque todos quieren saludarlo, estar con él. Tiene que dar mensajes, y es muy exigente. Creo que la gracia de Dios es la que acompaña un poco todo esto«, expresó.

En ese marco, manifestó su deseo de que la visita no quede solamente en las celebraciones multitudinarias, sino que sus mensajes puedan generar una transformación en la sociedad.

«Ojalá que esto nos ayude a sentirnos más en comunión los argentinos, a poner por delante algunos valores como el bien común, la solidaridad, el otro, y que sus mensajes calen en nuestro corazón. Esa es la realidad«, afirmó.

También destacó el significado de los gestos que formarán parte del recorrido papal y mencionó especialmente la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole, una obra vinculada a la congregación de los Hijos de la Divina Providencia, fundada por san Luis Orione.

«Es como una especie de ciudad de la caridad, porque ahí están los padres de Don Orione, una congregación, y atienden a mucha gente. El Papa quiso estar ahí acompañando«, explicó.

Radio Tupambaé realizará una cobertura especial

Durante el micro radial, el obispo también se refirió a la cobertura especial que realizará Radio Tupambaé durante la visita de León XIV, con transmisiones e información desde los principales acontecimientos.

Mons. Martínez destacó especialmente la posibilidad de acercar los contenidos a las comunidades del interior de Misiones y mencionó a los oyentes de distintas localidades que siguen la programación de la emisora, entre ellos los de la zona norte y los vinculados a FM Guadalupe Internacional, en Capioví, además de Eldorado y Ruiz de Montoya.

En ese contexto, valoró la participación del periodista Sergio Benítez, quien viajará a Buenos Aires para realizar la cobertura, y destacó la importancia de que la audiencia pueda acceder a testimonios e información desde el lugar de los acontecimientos.

Benítez explicó que se prepara desde los aspectos técnicos y profesionales, pero también desde la dimensión de la fe, y señaló que uno de los desafíos será movilizarse en una ciudad con importantes restricciones de circulación y cubrir distintos puntos de la agenda papal.

También se prevé la participación del padre Leandro Kuchak y de integrantes de la Pastoral de Comunicación, quienes aportarán contenidos para las plataformas digitales y las redes sociales.

El esfuerzo de los peregrinos para participar

Al retomar la movilización de los fieles, Mons. Martínez insistió en que los viajes se concretan principalmente gracias al esfuerzo de las propias personas y comunidades. Señaló que muchos peregrinos se organizan entre parroquias, reúnen recursos y comparten los gastos para poder trasladarse.

«Todo es esfuerzo propio. Quizás este es un tema que merece espacios, un poquito más de espacios para explicar a la gente cómo todo es fruto y está ligado a la fe«, sostuvo.

En esa línea, remarcó el significado evangelizador de la participación popular: «Son hechos evangelizadores. Imaginemos lo que significa estos días. Son hechos de la evangelización en la Argentina que van a quedar en la memoria, en la historia«.

El obispo explicó que algunos fieles viajarán en colectivos y otros incluso pasarán la noche en esos vehículos para participar de una o dos celebraciones antes de regresar a sus lugares de origen.

«A veces tenemos que explicar más cómo la Iglesia se mueve en la tarea evangelizadora, porque mucha gente cree como que todo viene como un dinero que llega y listo. Es el esfuerzo de la comunión de bienes de la Iglesia, de la gente. Esta es la realidad«, remarcó.

El sostenimiento económico de las parroquias y la tarea pastoral

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A partir de esa reflexión, Mons. Martínez amplió su explicación sobre el sostenimiento de la diócesis de Posadas y las dificultades económicas que atraviesan numerosas comunidades. Recordó que, durante sus 25 años como obispo, impulsó la creación de alrededor de 20 parroquias, muchas de ellas ubicadas en barrios con importantes necesidades sociales.

Mencionó, entre otras, las comunidades de Jesús Misericordioso, Itáembé Miní, San Roque González, Nuestra Señora de Luján, María Auxiliadora y distintas parroquias de Garupá.

«Son barrios enormes, pero económicamente las comunidades no pueden sostener a un sacerdote que se dedique exclusivamente a la parroquia. Son comunidades muy humildes«, explicó.

En ese sentido, señaló que numerosos sacerdotes complementan su tarea pastoral con servicios como capellanes en escuelas, establecimientos penitenciarios y dependencias de las fuerzas de seguridad. Según indicó, esos trabajos les permiten contar con ingresos para sostener su vida cotidiana, ya que muchas comunidades no tienen recursos suficientes para afrontar todos los gastos.

El obispo aclaró que el Obispado de Posadas tampoco recibe subsidios para el funcionamiento ordinario de la diócesis y desmintió la idea de que exista un financiamiento habitual proveniente del Vaticano.

«El Obispado tampoco recibe nada de subsidios en la vida ordinaria de la evangelización y de la diócesis. No recibimos de nadie, ni del Vaticano«, afirmó.

Al respecto, explicó que los aportes de los colegios vinculados a la Iglesia representan una de las fuentes de ingresos, aunque se trata de porcentajes pequeños de las cuotas. Sin embargo, señaló que la suma de esas contribuciones permite conformar un fondo importante para afrontar los gastos habituales.

«El equivalente a una Sprite«, graficó al referirse al pequeño porcentaje que aporta cada cuota escolar.

Mons. Martínez comentó que durante 2023 y 2024 las cuentas de la diócesis registraron resultados negativos, lo que obligó a revisar los ingresos y la administración de los recursos. Entre las responsabilidades económicas mencionó el sostenimiento del seminario, donde viven alrededor de 30 personas entre seminaristas y quienes participan de la formación.

«Todo eso lo hacemos con propio esfuerzo. Los gastos ordinarios y habituales los hacemos con propio esfuerzo«, expresó.

También explicó que la diócesis procura acompañar a las parroquias cuando necesitan ayuda y que, en determinadas ocasiones, los aportes de la colecta Más por Menos permiten colaborar con algunas necesidades.

Otro de los aspectos que abordó fue la necesidad de contar con vehículos para el trabajo pastoral, especialmente en las localidades del interior, donde los sacerdotes deben recorrer colonias y comunidades alejadas.

«Los autos de los curas los vamos cambiando cuando ya tienen muchos kilómetros. Ahora cambiamos un auto que tenía 300 mil kilómetros«, comentó.

En ese sentido, explicó que los vehículos no se utilizan solamente para traslados personales, sino que cumplen una función social en las comunidades: permiten buscar ropa en Cáritas, trasladar alimentos y atender distintas necesidades de las familias.

«Todo eso lo hacemos tratando de ser lo más organizados posibles con la autoayuda. Esa es la realidad. La gente tiene que saber eso«, sostuvo.

Como ejemplo del trabajo que se realiza en los barrios, mencionó la construcción de un salón de usos múltiples que funciona también como capilla en una zona ubicada detrás del barrio A-4, en inmediaciones de la parroquia San Roque González.

Explicó que, debido a las distancias, para muchas familias era difícil trasladar a sus hijos hasta el templo para participar de la catequesis. Por eso, se construyó un espacio de siete por catorce metros que comenzó a utilizarse inmediatamente y que ya recibe a numerosos vecinos.

También recordó la construcción de una capilla en Santa Inés, en un sector donde se formó un nuevo barrio y continúa creciendo la población.

«Son comunidades que se van poblando y poblando. Esta es nuestra realidad. Así que, por eso digo, eso expresa la fe de la gente, porque todo está ligado a la fe«, señaló.

La peregrinación a Loreto cumplirá 25 años

No podemos ser cristianos indiferentes": Mons. Martínez llama a la esperanza y la compasión en la XXIII Peregrinación a Loreto - Radio Tupambaé

En el tramo final del micro radial, monseñor Martínez se refirió a la preparación de la próxima peregrinación a Loreto, uno de los acontecimientos religiosos importantes para la Iglesia de Misiones y la región.

El obispo confirmó que, en esta oportunidad, la celebración se realizará los días 21 y 22 de noviembre, en lugar de las fechas inicialmente previstas para el 14 y 15 de ese mes.

Explicó que este año se cumplirán 25 años de la peregrinación y anticipó que será un encuentro especial para expresar la fe del pueblo misionero.

«Para nosotros ahí vamos a confirmar un poco toda la fe de nuestro pueblo misionero. Ahí la gente participa, tiene más facilidad. Obviamente que se están preparando y cumplimos 25 años de peregrinación a Loreto, este año«, manifestó.

Al dimensionar el recorrido realizado durante este cuarto de siglo, el obispo hizo una cuenta que refleja la distancia acumulada por los peregrinos a lo largo de las distintas ediciones.

«Si 25 años son 60 kilómetros, tenemos 1.500 kilómetros caminados en estos 25 años«, expresó.

Además, destacó que la participación fue creciendo con el paso del tiempo y que actualmente los fieles llegan desde distintos puntos y mediante diferentes modalidades. A la tradicional caminata se suman quienes realizan el recorrido en bicicleta y también quienes participan desde el río, en canoas y piraguas.

«Antes salían solamente de Posadas, ahora salen de todos lados. Y van también en bote, en canoa, en piragua. Desde San Ignacio hacen la peregrinación. Es impresionante«, comentó.

Finalmente, señaló que el encuentro permitirá compartir nuevamente la fe junto a los santos mártires de las misiones, san Roque González, san Juan del Castillo y san Alonso Rodríguez, en la casa de la Madre de Loreto.

«Viviremos junto a nuestros mártires la fe de nuestra región, en la casa de nuestra Madre de Loreto«, concluyó.

Redacción: Fabricio Salto, para Radio Tupambaé