Proponen trasladar los ensayos de la Estudiantina a la ex Usina Sulzer con un proyecto de espacios acústicos y enfoque cultural juvenil


La discusión sobre el impacto de la Estudiantina en la convivencia urbana de Posadas volvió a instalarse en la agenda pública tras una nueva propuesta para reorganizar los ensayos estudiantiles. La arquitecta Luciana Passerini impulsa la creación de un “estudiantinódromo” en el predio de la ex Usina Sulzer, con el objetivo de reducir la contaminación sonora y mejorar las condiciones de práctica para los jóvenes.

La iniciativa plantea refuncionalizar este edificio patrimonial —actualmente en proceso de transformación en espacio cultural— para concentrar allí las actividades de preparación de los colegios. Según explicó la profesional, el problema no radica únicamente en el evento central de septiembre, sino en los meses previos de ensayos. “Estamos hablando de al menos cinco meses con niveles de entre 80 y 100 decibeles en zonas residenciales, de lunes a lunes”, advirtió.

En ese sentido, Passerini remarcó que la propuesta también apunta a garantizar mayor seguridad para los estudiantes, quienes actualmente ensayan en espacios abiertos y, en muchos casos, sin iluminación adecuada ni infraestructura.

El proyecto propone la instalación de boxes acústicos dentro del predio, diseñados como salas cerradas y acondicionadas para contener el sonido. Estas estructuras permitirían mitigar el impacto en los barrios cercanos, al tiempo que brindarían un entorno más adecuado para la práctica musical. La iniciativa contempla además la incorporación de barreras verdes y tratamientos acústicos generales en el edificio.

Más allá de la cuestión sonora, la arquitecta sugirió resignificar el uso del espacio con un enfoque orientado a la juventud. En esa línea, planteó que el predio podría convertirse en un centro cultural joven que articule actividades formativas vinculadas a la Estudiantina, como talleres de música, diseño, vestuario y construcción de carrozas.

Asimismo, consideró necesario fortalecer el rol de las instituciones educativas en el acompañamiento de los estudiantes, promoviendo una integración entre la tradición festiva —que ya supera los 75 años— y propuestas pedagógicas que aporten valor formativo.

En relación al desarrollo del evento principal, Passerini señaló que la calle Montero, ubicada detrás del predio, podría adaptarse para el desfile de comparsas y carrozas durante las semanas de celebración.

Finalmente, la arquitecta subrayó que el proyecto requiere del compromiso conjunto del Estado, las instituciones educativas y la comunidad. “Se trata de mejorar lo que ya existe y construir una convivencia más armónica entre todos”, concluyó.

Entrevista en Radio República