Hugo Sand, dirigente de la Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM), cuestionó el precio que reciben los productores por la hoja verde, rechazó el esquema de financiamiento anunciado por el Gobierno provincial y reclamó una mayor intervención estatal para sostener a los pequeños y medianos productores. También pidió avanzar con la ley de emergencia yerbatera y recuperar herramientas de regulación para el sector.
En diálogo telefónico con Nuestras Mañanas, Hugo Sand, dirigente de APAM, realizó un duro diagnóstico sobre la situación que atraviesan los productores yerbateros y tealeros de la provincia y reclamó políticas de Estado que permitan sostener la actividad y evitar el abandono de las chacras.
Sand señaló que continúa el proceso de diálogo entre los distintos sectores productivos y el Gobierno provincial. En ese marco, indicó que está prevista una nueva reunión de la mesa de diálogo con representantes de la producción, que pasó para el próximo lunes debido a que algunas asociaciones se encuentran realizando asambleas.
También confirmó que se trabaja en una reunión virtual vinculada con el espacio de diálogo que tiene participación de la Iglesia, debido a las dificultades de traslado de productores provenientes de distintos puntos de Misiones.
Escuchá la entrevista completa realizada en Tupambaé:
«La chacra no se vende, la chacra es matria»
Uno de los conceptos más contundentes de la entrevista surgió al referirse a la situación de los colonos y al riesgo de que las dificultades económicas terminen provocando el abandono de las explotaciones familiares.
«Hay que resistir, no hay que vender la tierra, no hay que vender la chacra. La chacra no se vende, la chacra es matria», sostuvo Sand.
El dirigente consideró que para sostener a los productores se necesitan políticas públicas de largo plazo y volvió a defender el proyecto de ley de emergencia yerbatera que plantea, entre otros puntos, la fijación de un precio que contemple los costos laborales, previsionales y un margen de rentabilidad para el productor.
Según explicó, el proyecto sería impulsado en el Congreso con participación de legisladores y representantes del sector productivo.
Reclamo por el precio de la hoja verde
Sand cuestionó especialmente los valores que actualmente reciben los productores por la yerba mate y consideró insuficiente cualquier esquema que no permita cubrir los costos reales de producción.
En ese sentido, sostuvo que en algunas colonias la hoja verde se está pagando alrededor de 280 pesos por kilo, aunque una vez descontados los costos de tarefa, flete y otros conceptos, el monto que efectivamente queda para el productor resulta considerablemente menor.
Frente a ese escenario, afirmó que desde la APAM plantean un valor de 750 pesos por kilo y de contado, como referencia para el precio que debería recibir el productor.
«Lo que a nosotros nos soluciona realmente es que el precio contemple los costos», remarcó.
El dirigente también cuestionó el esquema financiero anunciado para facilitar el cobro a los productores en un plazo determinado. A su entender, el mecanismo no resuelve el problema central si no se modifica el precio de la materia prima.
Críticas al rol del Estado
Sand reclamó una intervención más firme del Estado en la cadena yerbatera y cuestionó que los fondos públicos sean utilizados para afrontar costos financieros de los grandes actores industriales.
«El Estado tiene que estar presente», afirmó, al considerar que la industria debe asumir el costo del financiamiento necesario para sostener su actividad y cumplir con el pago correspondiente a los productores.
En esa línea, sostuvo que el problema del sector dejó de ser exclusivamente económico y adquirió dimensiones sociales, ambientales y políticas.
También cuestionó la concentración de la actividad y planteó la necesidad de revisar el funcionamiento de los organismos vinculados con la regulación y producción yerbatera.
«Esto ya dejó de ser un problema económico»
Al referirse a la producción tealera, Sand señaló que la situación de los pequeños y medianos productores requiere una intervención estatal y planteó interrogantes sobre el futuro de los secaderos y el desplazamiento de mano de obra provocado por la mecanización de la cosecha.
«Esto ya ha dejado de ser un problema económico y un problema social. Es un problema ambiental y un problema político», afirmó.
Además, cuestionó la participación de empresas multinacionales en la comercialización y exportación del té y reclamó una mayor presencia del Estado en la cadena productiva.
Una «intersafra productiva» para los trabajadores
Durante la entrevista, Sand también se refirió a la situación de los trabajadores yerbateros durante la interzafra y propuso avanzar hacia lo que definió como una «intersafra productiva».
En lugar de limitar la asistencia estatal al otorgamiento de fondos, planteó aprovechar las tierras disponibles, la mano de obra y el acompañamiento técnico de organismos como el INTA y el Ministerio del Agro para generar alimentos destinados a las familias de los trabajadores.
«Está perfecto que el Estado concurra con fondos, pero creemos también que habría que ver la posibilidad de generar comida», explicó.
Preocupación por el futuro de las chacras
Sand vinculó la crisis productiva con el riesgo de concentración de la tierra y advirtió sobre las consecuencias sociales que tendría el abandono de las explotaciones familiares.
En ese sentido, insistió en que el desafío central es evitar que los productores se vean obligados a dejar sus chacras por falta de rentabilidad.
También expresó preocupación por la salida de jóvenes de la provincia y del país ante la falta de oportunidades laborales y productivas.
«Nosotros no nos podemos permitir perder un joven que se vaya a otro lugar porque acá no le hemos podido dar la contención necesaria», sostuvo.
Reclamos por la regulación de la yerba mate
Hacia el final de la entrevista, el dirigente volvió a reclamar cambios en el marco regulatorio de la actividad yerbatera y pidió que se avance con el tratamiento del proyecto de emergencia presentado por el sector.
Sand sostuvo que el objetivo debe ser establecer condiciones que garanticen un ingreso suficiente para quienes producen y permitan sostener el trabajo familiar en las chacras misioneras.
El dirigente cerró con un llamado a fortalecer las políticas públicas destinadas al sector productivo y a evitar que la crisis termine profundizando el abandono de las explotaciones rurales.
La discusión continuará en las próximas reuniones entre las organizaciones productivas y las autoridades provinciales, mientras los productores aguardan avances concretos sobre el precio de la yerba mate, la situación de la actividad tealera y el proyecto de emergencia yerbatera.

